Enric Grau i Calafell (1908-1992) [3 i final]

Enric Grau i Calafell (Manresa, 02/04/1908 i Marsella, 14/09/1992), va ser un militant manresà de la CNT i de la FAI dels anys 20 i 30. Aquest text relata amb summe detall aspectes clandestins i conspiratius habitualment desconeguts i ens mostra el funcionament d’aquells grups anarquistes implicats en les insurreccions de l’època. El text té valor no sols per aquest aspecte sinó per ser un relat de memòria local manresana des del punt de vista de la militància anarquista. Grau va passar pels grups d’afinitat anarquista i més tard va exercir càrrecs orgànics en la FAI, de la qual va ser secretari de la Federació Local de Grups Anarquistes de Manresa i en la CNT, arribant a secretari del Comitè Intercomarcal en 1936. En la guerra va ser membre del Comitè Revolucionari Antifeixista de Manresa, representant a la FAI i exercint la funció d’organitzar les primeres milícies que van partir de la ciutat. Precisament la Guerra Civil és el punt feble d’aquest relat, que s’explica perquè Grau ja havia d’estar cansat d’escriure.

Aquest document de 78 pàgines manuscrites procedeix dels papers de Pedro Flores, guardats en el Arxiu Comarcal del Bages. Tots dos militants anarquistes van intercanviar quantiosa correspondència entre els anys 60 i 80. Flores estava escrivint la història del moviment llibertari i anarcosindicalista de la comarca i Grau era una de les seves principals fonts primàries. En les seves cartes hi ha un interès evident de situar correctament els fets i de recordar els noms dels militants. Encara que no s’indica la data, la carta va haver d’estar escrita entre 1978 i 1980 i segurament li va servir de base per a unes memòries escrites en 1985 anomenades “Recorregut per la meva vida”.

Finalment, cal indicar que el text, relatat en llenguatge molt senzill, propi d’un autodidacta, conté tants errors ortogràfics i sintàctics que no poques frases s’han hagut de corregir per a facilitar la seva comprensió, especialment en el que concerneix a puntació i accentuació. La majoria dels errors en les preposicions s’han deixat intactes perquè serveixin per a transmetre millor el caràcter de Grau. Hem afegit algunes notes explicatives i a més s’ha intentat completar els noms dels militants en la mesura que sigui possible.

Octubre en otros pueblos

Navàs hizo la revolución a su manera. Esta Federación Local, los sindicatos, los adherentes los había de todos los sectores con tal de [a]salariados tenían cabida a la organización siempre y cuando respetasen los principios de la CNT. Así ha sido siempre y así se apesava [pasaba en] los sindicatos del Bages, pues el 6 de Octubre, republicanos, socialistas y comunistas del Bloc Camperol, y los del sindicato confederal, y los que no lo eran, las tres cuartas partes del pueblo todos guiados por el mismo principio [de] terminar con los cavernícolas.

Por la mañana los compañeros Pasarisa, Bous, Patri y Cabra1 pasaron a recoger las armas de los reaccionarios que [se] las entregaron sin ninguna resistencia. Esto según el decir de los compañeros en cuestión. Fueron con la mano al bolsillo con armas en su poder, se hicieron dueños del pueblo y como siempre la España Católica y Apostólica y, con más fuerza que ningún otro país, pero también porque sus servidores han convertido los templos en fortines y los abusos que en nada tienen a ver con la filosofía de Jesús abusando en toda la línea.

Así es que el pueblo de Navàs lo primero que se les ocurrió es ir a la iglesia en busca del cura porque tenía a responder de algunas fechorías que nos las hizo en nombre de Cristo. Tal como prostituir a muchachas jóvenes aprovechando en unas circunstancias que el pueblo estaba atenazado por el hambre. Como no se encontraba o, no lo encontraron porque estaba escondido, se les dio la idea de pegar fuego a la iglesia. Pero cuando estaban contemplando los efectos del incendio, de golpe las campanas tocaron [a] duelo y como nadie creía milagros vieron al cura que, sin necesidad de Sacristán, tiraba de la cuerda hasta romperla para que fueran a [a]pagar el incendio. Pero lo que le pudo pasar aquella misma noche se le apagó la luz de su vida. No muy honorable, por cierto.

Portada del diari catòlic i catalanista El Matí del dimarts, 16 d’octubre de 1934.

Ni siquiera pensar que cuando se volvía la tortilla, la escuela y sus maestros Teruel y Call, que no creo que esperarían que les hicieran la visita. Las pocas escuelas racionalistas siguieron el mismo fin, a más del compañero Díaz que, como hemos dicho, que dio con sus huesos en la cárcel.

Los compañeros de Gironella, siguieron el movimiento, pero nada hubo de particular. Lo mismo que Manresa siguieron los acontecimientos, lo único que levantaron barricadas a pesar de ser compañeros de una responsabilidad a toda prueba no podían hacer otra cosa que la de esperar. Nicolau, Faure, Viladomiu, Llinas, Lladó, Segal y hermanos2. Todos ellos eran dueños absolutos de la situación, solamente que tuvieron que inclinarse ante la fuerza. Como no, el compañero, que todavía guarda las cicatrices de cuando fue atentado por orden de los cavernícolas de la comarca, [no] le faltaban ganas de pasar a la acción y mucho más si le hubieran podido poner la mano encima del [al] nefasto pistolero, Juan de la manta. Estas cosas no se olvidan que cuando se llega al a fin de la meta, aunque todo esto se ha terminado, pero por desgracia todavía quedan individuos que están dispuestos a comenzar. No se han cansado, aunque durante cuarenta años se han cubierto de sangre y los más cínicos tratan las víctimas de asesinos.

En cuando a la colonia Manent los compañeros Ubach, Flotats, Ferre, Frare, Mascaró, y Pasarisa, hermanos3 todos ellos dispuestos siempre a la acción. Con sus iniciativas llegaron hacer un botín de armas arrancadas a la reacción. Solamente [Sin embargo] a consecuencia de una falsa maniobra faltó poco [para] que no son [fueran] cogidos en plena acción gracias al ojo clínico de Pasarises, que se dio cuenta y escaparon a tiempo. Diez minutos después de caminar [huir], guardias de asalto estaban a la colonia preguntando lo que pasaba y como todo el mundo estaba tranquilo sin la menor egitacion [agitación] se tuvieron de volver por el mismo camino que habían venido, a disgusto de los chivatos [a los] que les falló el golpe.

De Sallent, donde más se destacaron fueron los compañeros de las minas, a parte el compañero Corbera del ramo de la construcción y algunos más, por la actividad social de las minas eran sus consecutivas huelgas ya de los tiempos atrás, de la cual la más dura fue el comité de huelga los compañeros Vega, Antonio Moreno, Zaes y Perales4 que se hicieron respetar con hombría y coraje, sobre todo el compañero Vega, que siendo un perito en el arte de la mina discutía con fundamento de causa dejando a los mismos­ capataces en confusión. Todos ellos y los compañeros en general en todas las circunstancias hicieron prueba de su coraje.

Cal Manent (tambè coneguda com Cal Riera). Colònia industrial tèxtil a Puig-reig, situada a la dreta del Llobregat.

La clandestinidad durante el bienio negro

El 6 de octubre terminó de la manera más lamentable. Ni los gritos histéricos de Dencàs por la amisora [emisoria] ni el ejército de escamots con Badia y Pérez Farras, coronel de mossos de escuadra, fueron capaces de hacer nada que fuera digno de una gesta histórica y memorable, porque al primer cañonazo del general Batet la revolución fue aplastada.

El bienio negro tuvo las manos libres, las cárceles llenas de todos los sectores que estaban en oposición con el gobierno cavernícola. Pero como tenía de ser el resultado, la mayoría que llenaban las cárceles eran siempre los de la FAI y la CNT. Primero los que la represión de la Generalidad metió en detención que no por eso los pusieron libres. Al contrario, cogieron otros, que así aumentó el número. Así es que a la cárcel de Manresa ya no eran solamente los familiares y amigos de los anarcosindicalistas [quienes] iban a ver a los presos. También los republicanos que tanto habían hecho para hacernos poblar la mazmorra manresana tuvieron el honor de poblarla, y con el alcalde Marcet como presidente. Así pudieron darse cuenta sus familiares lo que es ir a visitar [a un] preso que no tiene otro objetivo que luchar contra la tiranía, que es por el único delito que han estado encerrados.

La trágica comedia terminaba para los militantes de la confederación y la FAI. El trabajo siguió su curso, sus reuniones clandestinas, prensa clandestina y todo el que es necesario. Salía La Voz Confederal, FAI y Juventud Anárquica, que corrían de mano en mano y ahora nos leían hasta aquellos que antes del 6 de Octubre nos querían matar. Nuestro arsenal en armas había tomado proporciones a nuestro caudal, con algunos fusiles abandonados, la dinamita siguió procedente de los mineros de Sallent. Se [la] iba recogiendo y poniéndola en depósito por los lugares de la ciudad previstos de avance, a cargo siempre de los compañeros de Defensa Plans y Soler5, hasta que su día llegó lo que tenía que llegar.

La Voz Confederal nº7 de l ‘any 1934. Portaveu dels Sindicats de la CNT de Catalunya.

El compañero Plans fue víctima de un chivato que lo dio a la policía. Dándose cuenta por azar que el compañero salía de una casa en ruinas que estaba al lado de la suya, el chivato en cuestión fue poco después para ver lo que había hecho allá y se encontró con un paquete de dinamita. Le faltó tiempo para denunciarlo a la policía. Tenía la costumbre el compañero Plans de poner el material en esta ruina de una manera provisional y luego después con el compañero Solé lo ponían en el lugar escogido, aunque veces iba solo. Pero el chivato, este asqueroso sujeto, le faltó tiempo para dar el soplo. Por suerte el compañero se dio cuenta de lejos que en la casa arruinada había movimiento y pudo evitar de no ser cogido, aunque el chivato de marras había bien dado su nombre. Casualmente era el casero suyo, puesto que estaba en alquiler en una de sus casas. Plans vivía con su madre, [que] era viuda y él era el único hijo que tenía. Quedó anciana y sola porque él tuvo que escapar como supuesto [sospechoso]. Así el chivato, comerciante en carbón con el alma más negra que el carbón que vendía, estuvo satisfecho. De un golpe se liberó de sus inquilinos porque la madre de Plans sin la paga de su hijo no pudo pagar el alquiler. Tuvo que refugiarse en casa de Soler que como por casualidad su madre también era viuda.

Hubo otro compañero que también fue víctima de un chivato, pero este fue mucho antes que Plans, el compañero Lairet [Aliet6] quien pagó las consecuencias de un error. Celebramos una reunión clandestina justamente por el lugar que él vivía y como era en la primavera y hacía buen tiempo, y el lugar era a las afueras de la ciudad y las casas solariegas, sus perros empezaron a dar el tostón. Esto y los campesinos que regaban se hizo sospecho a lo que algún rebasaire de aquellos lugares que conocía el compañero Lairet por referencias debía dar con el soplo. Y el día siguiente la policía hizo un registro en forma [que] le cogieron material del sindicato carnets y sellos y naturalmente un poco de material bélico y una pistola. Lairet era del ramo de la construcción. Tres fueron los compañeros que en su debido tiempo hubieron [de] huir perseguidos de Manresa, aventurando[lo] todo. Y gracias que pudieron escapar.

A pesar de todo, la vida continuaba y se seguía recogiendo material. Todo cuanto fuera útil para hacer frente la reacción. Porque en verdad sentíamos que se organizaba algo que pasaba de todos los límites de lo ordinario. La caverna se agitaba y los cavernícolas nacionalmente tomaban disposiciones que no daban lugar a dudas. Las visitas de Antonio Primo de Rivera a los fasistas [fascistas] italianos y a Hitler no era para contarse cuentos pornográficos. La CNT y la FAI, sus comités de Defensa se organizaban a las posibilidades de sus medios, y todo era puesto en obra empezando por sus Federaciones Locales y Comarcales hasta la Regional. Así es que a pesar que los compañeros caían o estaban obligados a partir perseguidos eran reemplazados por otros y las iniciativas eran acebtadas [aceptadas] por todos los que las presentaban.

Así es que en cierta ocasión el compañero Pere B. nos dijo que en la fundición Desveus habían llevado cascos de proyectil de la artillería del 7 1/5 con el objeto de fundirlos con el hierro y material viejo. A lo que indicó que cargándolos con dinamita podía hacer el efecto de una bomba. Tomando la idea como acebtable [aceptable] decidimos una noche de ir a buscar un casco y fuimos solamente dos para hacer el menos bulto posible. Dos podíamos hacer el trabajo más discreto. No obstante, habíamos discutido cómo habíamos de organizar la prueba después de tenerlo en nuestra disposición. Y lo hicimos de la siguiente forma: una vez afuera con el artefacto, lo metimos detrás de la vía del ferrocarril que iba abajo el rio. Se encargaría de ir a buscarla los compañeros Pedro B. y Isidro Arnau para llevarla debajo el puente del cementerio donde se haría la carga del artefacto. Mientras que el compañero Grau se encargaría de llevar un par de cartuchos de dinamita con fulminante y mecha bicfort. Una vez estaría dispuesta, Isidro Arnau se encargaría de llevarla dentro del cesto de pesca a un lugar dirección a la riera del Cornet, donde se haría la prueba en presencia de varios compañeros en un Domingo comprendido.

Todo marchó como deseamos, mismo el artefacto que pegó una explosión que no encontramos nada. Pero si no pasó nada fue juego de la suerte. Cuando hicimos estas operaciones ninguno había contado que siendo el veinte y uno de Febrero y siendo dueños de la calle los fariseos del catolicismo celebraron el milagro de la fiesta de la Luz de Manresa y aquella noche hicieron una procesión a toda pompa ¿Qué me había de pensar yo que se celebraba la procesión? Bajando por la Muralla avenida Bases de Manresa me encontré frente a frente con los tres mosqueteros de la reacción Gual, López y Alegre [que] cacheaban a todo bicho viviente y yo llevaba en la cintura dos cartuchos de dinamita el bolsillo de la americana [y] un pedazo de mecha con su fulminante.

Tomé una decisión instantánea, me dije “si te vuelves para tras o te vas al otro lado de la carretera automáticamente te harás sospechoso”. Seguí de frente aprovechando que bajaban varias personas a la vez, a lo que los tres mosqueteros no podían atender a todos a la vez lo que dio lugar que yo pasara a través, y con los cartuchos camino al lugar de la cita, donde me esperaban los compañeros, cargamos el artefacto y quedamos en lo convenido.

La Intercomarcal alto Llobregat y Cardoner seguía preparándose para hacer frente a los acontecimientos que se nos venían encima. Dispuestos estábamos a poner la vida en juego para que el fascismo no triunfara en España. Si todas las comarcas del territorio español hubieran hecho como la nuestra, sin ninguna pretensión, creo que el ejército o los generales que lo mandaban habrían terminado como terminó el general Godet [Manuel Goded] en Barcelona. Pero algunas comarcas no tuvieron la oportunidad, y otras no creían, o dudaban, de que [en] España se instalara el régimen dictatorial que había de avasallar cuarenta años nuestro país.

De los políticos ni hablar. Vivían confiados y no vieron el agua hasta que la tuvieron en el cuello. Y todo con estas tenían más miedo a la revolución social que al fascismo. Nos perseguían las izquierdas y las derechas nos llamaban atracadores y terroristas, vagos y maleantes. Todo cuando ocurría de desastroso era la FAI que lo había hecho, [ya] que no teníamos otro principio que la violencia. Si la violencia es admitida para unos, no veo por qué no será admitida para otros. La razón y la justicia cuando es atropellada, la libertad es[tá] en peligro y los que la quieren ha hogar [ahogar] en sangre es porque emplean el método de la fuerza. Entonces se impone la necesidad de responder con la violencia contra la violencia. Y es esto [lo] que hacíamos los militantes anarcosindicalistas. Por esencia filosófica, el anarquista no es partidario de la violencia, pero tampoco juzgamos de razón [razonable] de parar la segunda mejilla cuando ya te han dado a la primera.

Nos metieron más de un vigardo [“bigardo”, se refiere a un infiltrado] en nuestras filas. Los había que eran inteligentes con una cultura más que regular. Engañaban con una astucia digna de provocador profesional. [Con] su verbo revolucionario empujaban las masas a conflictos que a veces uno se pedía [preguntaba] qué razón había para tal o cual conflicto. Los había que eran burros a rebuznar y pronto se les veía las orejas. En nuestra comarcal salieron tres o cuatro. Pero el que fue más listo fue el Boy, que nos engañó a todos. Era falange [la] que nos [lo] había pasado por debajo la puerta. El otro fue el sargento López. Fue justo bueno para coger incautos que decían que era un tío con toda la barba [de confianza], por el solo hecho de leer la prensa confederal y anarquista delante del coronel del regimiento. Desde luego prensa clandestina. El comportamiento que tuvo durante la reacción de los hechos del 6 de Octubre dejó la prueba lo más palpable y aun más cuando fue localizado por el compañero Palliser7 que en este momento hacia el servicio militar en Manresa. Y por un hecho sin importancia que pasó en Valencia cuando estaba en [de] permiso, que el sargento de marras le preguntó por algo que él le daba mucha importancia. Porque [en] un individuo de esta naturaleza la inteligencia brilla por su ausencia y Palliser que ya no tenía ninguna confianza con él, le contestó con algo tan trivial que no podía hacer mal a nadie. No obstante, no dejó de tener su efecto porque la policía de Valencia fue al lugar indicado por el sargento, lugar que Palliser le había dado. Pero ya he dicho que no tenía ninguna importancia, lo importante fue que el chivo con aires de revolucionario fue definitivamente descubierto y ya no hubo lugar a dudas por [para] las que todavía no estaban convencidos.

Este es un caso señalado y ocurrido en la Intercomarcal de Manresa y Berga pero en todos los lugares donde había organización, esta clase de sujetos penetraban en nuestros medios, en todos los tiempos y en toda las épocas, sobre todo en los años 32 y 33, que la FAI había engrosado los grupos, allá donde tuvieron la oportunidad de penetrar los individuos de mala fe, los que en su vida no han hecho nada que fuera bueno.

Noticia de La Vanguardia apareguda al diari El Dia del 10 d ‘agost del 1935.

El Frente Popular

El 6 de Octubre de 1935 Manresa fue teatro de un terrible accidente, en la fábrica Carreras8, dicha [de] los Dolors, los albañiles encontraron la muerte, muerte terrible porque fueron abullentados [escaldados o hervidos vivos]. El entierro de estos parias del trabajo, fue una manifestación magna. Allá nos encontrábamos todos y cada uno ponía su opinión, pero lo más positivo es que entre todos se manifestaba una unión y un deseo de trabajar firme en todos los sentidos para terminar con toda la reacción, ya no local si no general.

Se volvieron a abrir sindicatos y centros. Entramos otra vez en la legalidad, reuniones y asambleas y puntos de contactos. Esta vez la Alianza CNT-UGT es un hecho, pero se quiere hacer más extensa esta alianza. La Confederación celebró una asamblea magna a la Cooperativa Obrera y en el orden del día había a tratar este tipo capital. Tomaron la palabra varios compañeros entre ellos Malsan, Pedro Cano, García, Valdés9 y todos estuvieron de acuerdo con la necesidad de una estrecha alianza, pero de una manera positiva y sincera. Los acontecimientos que se deslubravan [vislumbraban] imponían una labor por parte de todos y la Confederación era la organización de combate por la razón de haber hecho prueba de su capacidad revolucionaria. Los demás sectores manifestaban un entusiasmo indescriptible como el que dice con la Confederación tenemos más probabilidades de vencer el fascismo.

En tiempos anteriores, y en la clandestinidad, en el bosque del Suaña se había celebrado un pleno intercomarcal donde quedó la residencia [d]el comité Intercomarcal a Manresa los compañeros que lo formaron Manuel Ruiz [Cintas], como secretario, Ferrer10, Víctor Serra, Enrique Grau y otros que el tiempo ha borrado de mi memoria. Se trabajó con firmeza y voluntad organizando y coordinando estando siempre ojo avizor en todo y, por todo, esperando con presentimiento que algo tenia de ocurrir. Por razones de trabajo Ruiz tuvo que dejar el secretariado del comité y tomó por acuerdo de todos, el secretariado, Enrique Grau.

Con ellas vino el congreso de la CNT al cual, por razones físicas, el secretario del comité no pudo ir al pleno, que a su puesto fue el compañero Ferrer. Mayo casi estaba terminando, a lo que podíamos decir, que quedaba poco tiempo para llegar a la contienda: la más sanguinaria que [en] la historia de España se ha desarrollado.

Los preparativos del 19 de julio

El 17 de julio de 1936 recibimos una circular del comité Regional que nos ponía de manifiesto la situación grave de los momentos y nos aconsejaba de ponernos en contacto con todos los alementos [elementos] de otros sectores. Cuando nos íbamos a reunir con los comités locales y Intercomarcales de CNT y FAI llegó una comisión de los sindicatos de oposición [de la] que solo recuerdo el nombre de Marcel Augé que nos hizo parte de la situación. A la cual le contestamos que estábamos al corriente y precisamente íbamos a cambiar impresiones los comités, en virtud de una circular recibida por parte del comité Regional. A lo cual Marcel Augé nos dijo que la cosa era urgente y que si nos hacía nada si quisiéramos a darles en el local la decisión que tomaríamos nos recibirían gustosamente. Y, acto seguido, después de las impresiones tomadas decidimos presentarnos al local de la carretera de Cardona. El tiempo ha borrado de mi memoria los compañeros que me acompañaban en delegación y solo sé que cogí la circular de la Regional y allí que fuimos. Cuando llegamos estaban ya reunidos y discutiendo. Al ver nuestra presencia en el rostro se marcó la simpatía general de la asamblea. Todos habíamos comprendido que la hora de la realidad era la de marchar a la mano.

La presidencia empezó hablar de unión y fraternidad, a la cual yo abreviando les presenté la circular de la Regional y les rogué que la leyeran. Cosa hecha. Por su contenido comprendieron que eran inútiles los discursos, y manos a la obra. Se acordó de formar un Comité de Alianza Anti Facista [Fascista]11 que cupieran [cupieran] todos [los] sectores antifascistas y al mismo tiempo que se enviara una delegación por la comarcal para ponerles al corriente de la situación y de las decisiones tomadas por Manresa.

Enrique Grau, el que escribe, fue encargado por la CNT de la expedición. Tenía de acompañarme un muchacho joven del Partido Comunista. No me acuerdo si se llamaba Bonet. No vino al lugar de la cita debajo del reloj de casa Jorba. Cansado de esperar me fui al local del Partido Comunista en el lugar de la calle de la Miel. Estaban reunidos en una puerta cochera. Más bien parecía una cava. Entre todos apenas si llegaban una docena con el jefe, que era Dueso. Les dije que esperaba todavía su delegado y acordaron mandar otro. No sé si era Padilla. No puedo asegurarlo. [Sobre] Bonet sacamos en conclusión que el miedo le había aconsejado de irse a dormir. La cárcel le dio medio de ir otra vez.

Por todos los pueblos de la comarca del Llobregat nos atendieron muy bien, salvo uno que fue Puicrex [Puig-reig]. Villardaga, hasta con carnet y credencial de la Confederación, me metió en plena cara que tenía el derecho de dudar si era confederal. Delante de tal barrabasada le dije al delegado del Partido Comunista “vámonos, que nosotros ya hemos cumplido nuestro cometido. Ahora libre a ellos que hagan lo que mejor les convenga”.

Pasamos [a] Gironella. Como es de esperar los compañeros nos atendieron con interés. Viladomiu, Faure y otros tantos, por lo menos ellos no dudaron de si era o no confederal. Y acto seguido, camino de Berga. Sorpresa doble: a la entrada del pueblo la Guardia Civil estaba de control a la carretera. Nos hizo signo de parar y cuando paramos nos echó la bronca porque el chofer no había bajado la luz de los faros. Pidió los papeles y le metí en plena cara el carnet de la Confederación. Y [con] su voz insegura dijo, “cabo, son los de la Confederación”. El cabo contestó, “déjalos pasar”. Llegamos a Berga y la segunda sorpresa es que Casals12 y compañía se habían [ido] tranquilamente a acostar. Encontré un compañero de Fígols que en verdad no conocía, y fuimos por todos los lugares que frecuentaba[n] los de Berga. Y el resultado fue el que antes he dicho. Decidí de encargar al compañero de Fígols, [quien] al mismo tiempo que se prestó voluntario de encargarse de avisar el resto de la comarca hasta la Pobla de Lillet, para que el “tres tres13 se pusiera manos a la obra con los compañeros.

A la madrugada llegamos a Manresa. El Comité se había constituido con una rapidez vertiginosa. Habían decidido de poner la residencia al Centro de Dependientes, pero estos se negaron. No quisieron tomar la responsabilidad de aceptar el Comité de Alianza Antifascista a su centro, cuestión de miedo. Así es que las primeras reuniones del Comité se celebraron a la Era de la Esquerra, y luego después decidieron pasar al Teatro Conservatorio. Se comprende [que] el local social de la CNT era incómodo por lo pequeño. Es cuando algunos días después en una reunión decidieron de incautarse el Casino de los burgueses manresanos que, en definitiva, quedó el Casino propiedad del pueblo.

Teatre Conservatori de Manresa al costat de l’Associació de Xofers Manresa-Berga [1936]

La guerra

Mientras de que por todas partes se organizaban sindicatos, a la cual el comité intercomarcal con nueva residencia de los Hermanos, que también los requisicionamos. Actos de afirmación sindical y organización de sindicatos en lugares que ni siquiera lo habíamos soñado. Toda una actividad febril que casi no nos dejaba ni tiempo de dormir.

Esto y la preocupación de los frentes y la organización revolucionaria que en verdad se cometieron tantas imprudencias que no sé cómo el local de la Era de la Esquerra no había saltado porque en varias ocasiones [a] los individuos se les disparaba el fusil de caza. Imprudencia que nos podía costar cara a todos, porque en un rincón había algunas cajas de dinamita. Yo creo que los vecinos respiraron todos cuando nos trasladamos a los Hermanos14.

A lo que concierne los primeros días, aparte [de] los fusiles que habíamos adquirido provenientes del 6 de Octubre, pistolas personales y el asalto a las armerías y el material explosivo, era escaso para hacer frente a los civilones si hubieran tomado el camino de la insurrección junto con el batallón de soldados. Pero fueron prudentes y la cosa no pasó a mayores. No obstante, recuerdo que con el compañero Diaz, maestro de escuela, fuimos a encontrar al alcalde Marcet y le pedimos armas y no con suplica si no con energía, porque nos habían dicho que las tenía. Pero no hubo nada hacer. Días después las entregó a los de la Oposición y gente de confianza, quedando entonces inferiores en armamento, pero superiores en número. Y lo que tenia de pasar, pasó. Tomaron pretensiones, y nos hacían alguna que otra que otra marranaria [marranería], a la que algunos compañeros estaban tan furiosos que hablaban de asaltar el comité. Esto y muchos que se fueron al Frente de Aragón, que salieron con el compañero Malsan y otros en distintas columnas, Durruti, Escaso [Ascaso] y otras, quedamos con pocas armas y muchos enemigos porque se les vio la oreja porque tenían ganas de hacer con nosotros por el resto lo de siempre.

El 5 de agosto, una vez que Malsan se fue al frente15, los comités me llamaron y decidieron de ponerme al puesto que Malsan dejaba, [ya] que era miembro del comité revolucionario. Y yo, el que escribo, tomé plaza integrándome al comité de milicias junto con el compañero Ferrándiz16.

[De] este último debo decir que fue regular conmigo. Todo cuando ocurría en nuestro departamento era regular, con responsabilidad correcta. Cuando por algo los oficiales del cuartel y oficiales de la guardia civil, que estaban juntos, llamaban el [al] comité subíamos al cuartel juntos. No quería ir nunca solo. Puedo decir [que] el compañero era leal y fraternizamos. Quizás habríamos manifestado siempre antipatía si no hubiéramos tenido lugar de actuar juntos. La prueba es que Ferrándiz a la hora de deslinde de campos17 volvía a la Confederación como todos casi los viejos militantes, salvo Marcel Augé que pasó al Partido Comunista. En verdad tenía madera de dictador. Para todas las consecuencias era autoritario, intrigante y practicante de la calumnia. Es el que más nos hacía obstrucción dentro y fuera del comité. Con las armas que le dio el alcalde se sentía ya sátrapa de primera categoría. No pagaba la pena de hacer artículos a El Diluvio contra Curbella18 por el estúpido asunto del jefe de municipales, cuando él salió del anarcosindicalismo para servir la dictadura del proletariado. Más tarde el otro fue a servir la dictadura azul. Después de todo no veo la diferencia los métodos son los mismos solo cambian los colores.

Tirando y aflojando, aguantando la camorra de los enemigos de la FAI dentro del comité y fuera del comité, en estos momentos también estaban liados con los del POUM, con los oficiales de Jesús Hernández, y los demás comprendidos. Ya sabíamos que no podíamos hacernos ilusiones. Por otra parte, algunos afiliados de la organización, de estos que comprenden lo que quieren, que también nos miraban de través [a] los compañeros que representábamos la organización al comité, no era un grano de anís a tomar. Corbella, presidente, Camps y Casasayes a la investigación, y yo Grau Enrique a las milisia [milicias] que representaba la FAI19.

Hicimos cuanto pudimos aguantando viento y marea con paciencia a prueba. Pero de golpe se produjo lo inesperado: llegó a Manresa un grupo de compañeros con Asencio y Soler20 a la cabeza y unos dos camiones. Con ellos venían de Barcelona y con armas en bastante nombre [número], tantas que con ellas formaron la Columna Tierra y Libertad, la que fue más tarde la 153 [Brigada Mixta]. No discuto la conducta de Asensio y Soler, sobre todo la del segundo, pero sí que debo decir que la postergación que nos habían impuesto se terminó radicalmente. Instalaron el cuartel general en el garaje de la Buena Vista, levantaron barricadas con balas de paja, y no pasaba ni bicho viviente que no llevara el aval de la CNT. Podían llevar el aval que representaba el comité, que estábamos todos, [pero] si no llevaba el aval confederal no había paso. Marcel y compañía estaban negros de rabia. En más de una ocasión me habían llamado diciéndome que representaba la actitud de las milicias de la Buena Vista. En mi fondo anterior me decía, “cabrones, pagáis lo que merecéis. Ahora somos nosotros los más fuertes”.

Esto no quiere decir [que] los compañeros que representábamos [a la CNT-FAI en] el comité en las reuniones con la organización pedíamos que cesara esta contradicción, en cuyo caso que esto habría sido más normal retirar los delegados del Comité Alianza Antifascista y tomar la hegemonía de la ciudad manresana, que si no digo una blasfemia lo hubiéramos hecho. Y por toda España de tomar la dirección del movimiento quizás habríamos perdido la guerra, pero por lo menos no habría habido tantos compañeros asesinados por la espalda, y la traición a la revolución no habría tenido lugar. Ni hubiera habido generales con la mentalidad de baja estopa como Líster y Campesino, ni arrastreros [rastreros] a lo Carrillo, todo un hatajo de asesinos que lo único que hicieron [fue] robar a cuenta de los rusos el Tesoro Nacional y matar soldados sin vergüenza alguna al paso de la frontera.21

Sea como sea, una vez más Manresa y la Intercomarcal dieron prueba que todos los años de propaganda y movimientos revolucionarios dieron sus frutos. Tierra y Libertad terminó de dar la prueba una juventud entusiasta y sabia porque se iba a batir por un ideal justo y humano y no como corderos [ya que] cada uno en si conservaba su propia personalidad.

Poco tiempo después la columna partió para el Frente de Madrid. Su actividad otros más competentes que yo les incumbe de hacerlo. A principios de Octubre se disolvió el comité y se organizaron los ayuntamientos. Pocos días antes el compañero Ferrándiz organizó la Centuria Roja22. Todo cuanto pudo reunir, Tierra y Libertad se lo había llevado todo y lo peor que pudo hacer el compañero Ferrándiz es llevarse como consejero técnico al capitán Ramírez de Cartagena. No me explico cómo tuvo confianza con este individuo. Todo el mundo sabía a Manresa que otro capitán más infame, estaba en las manos de la Guardia Civil suponiendo que lo tenían prisionero, mascarada ridícula, puesto que una de las tantas veces que nos llamaron por varios asuntos concernientes a los efectos militares Ferrándiz y yo, Grau el que escribe, cuando el capitán Ramírez de Cartagena nos vio llegar, nos dijo – “caramba uds. dos siempre van juntos”. A la que contestamos que las responsabilidades del departamento de milicias nos concernían a los dos por la misma autoridad.

Milicians de la Columna Terra i Llibertat, posen davant un blindat artesanal o “tiznao“, segurament fabricat per ells mateixos.

Benvinguda a Madrid al primer contingent de la Columna Terra i Llibertat (setembre de 1936)

Habían ya preparado algunas, empezamos a beber en compañía tan falsa como peligrosa entre oficiales de la Guardia Civil y el resto de los que quedaban del Batallón23. El final parió la burra, el capitán Ramírez de Cartagena nos pide que siendo personas influentes dentro el Comité de Alianza Antifascista24 podíamos pedir la liberación del capitán Vicente Cañeta, el susodicho prisionero de la Guardia Civil, por la razón que no se había de matar a todo el mundo. Y dirigiéndose a mí, me dijo “Ud. Señor Grau en tanto que anarquista está en contra la pena de muerte”. Y le dije que tenía razón, y la tiene todavía, soy en contra de la pena de muerte, pero yo como el amigo Ferrándiz no podíamos responder de la opinión del resto del comité. Total, después de tan interesante tertulia, en la reunión plenaria del comité expusimos el caso. No [hay que] hablar nadie estuvo de acuerdo de dejar el cuervo, pero tampoco se hizo nada de [para] arrancarlo de las garras de la Guardia Civil. Y total el pájaro se escapó o lo hicieron escapar. Ferrándiz al llevarse el capitán Ramírez como técnico no lo guardó apenas una semana. Se dio el bote al otro bando. Demasiada buena fe por parte del compañero. ¿Y si [fue] el otro quien lo hizo escapar?

[Cabe] Recordar cuando de Manresa salimos las últimas fuerzas de la ciudad. Comunistas oficiales25 con [Rafael] Corvinos de responsable, unos cuantos poumistas y la Confederación con Grau delegado de centuria, que después el compañero [Carmelo] Muro se hizo [cargo] del segundo grupo que fue destacado en Cambrils. Todos fuimos adheridos a la columna del capitán Medrano comprendido [incluida] la guardia civil. Más tarde me decía un día el compañero Melitón Ferrer, hermano de Pedro Ferrer, dicho el loco: -“¿sabes lo que paso aquella noche que salimos para la defensa de la costa?” Le dije, “naturalmente, pues que la Guardia Civil saltó sobre la ocasión y se llevó con ellos el capitán Vicente Cañeto al que le facilitó la fuga”.

Desgraciadamente era verdad, pero nadie pensó [que] con este desalmado que se escapaba de nuestras manos, en el momento que escribo puedo decir que hace año y medio hablé con un compañero que había estado en un campo de concentración donde este infame capitán estaba de jefe de campo. Se hartó de matar a los pobres desgraciados prisioneros. ¡Quién sabe los muertos que habría habido si aquella noche hubiéramos sospechado la jugada que nos hacía la Guardia Civil si se hubiera empeñado en querer defender su prisionero! Hay que ver que hay individuos que su vida está ligada con la tragedia siendo ellos siempre los que juegan este papel de verdugos.

Es necesario que diga cuatro palabras sobre el compañero Ferrándiz. Si no me equivoco a la hora del deslinde de campos fue de los que volvió otra vez a la Confederación. Compañero muy enérgico e inteligente, según me dijeron que a la retirada de Aragón protegió su Centuria Roja26 con el fusil ametrallador y después no lo volvieron a ver más. A lo que aquivale [equivale] decir [que fue] otro de los compañeros que pagaron con su vida por defender un ideal de justicia. No era del alto Llobregat ni de Manresa, creo que era procedente de Vilanova [i la] Geltrú, pero de donde fuera, era un paladín de la libertad.

Después de los Hechos de Mayo 1937, de los cuales en Manresa no ocurrió nada de interés porque los unos y los otros nos quedamos a la expectativa. Me ausenté de la ciudad hasta el fin de la guerra, que pasa por detrás de la Montaña de Collbaix dirección de Francia donde he pasado el resto de mi vida.

Enrique Grau

Notes

1 Los nombres no nos son conocidos. Pasarisa podría ser Marcel·lí Parcerissa Casals, miliciano en 1936, aunque éste tenía también dos hermanos. Patri podría ser Patricio Garrote, de la sección de construcción, igual que el anterior. De Puig-reig se tiene constancia de un tal Ramón Cabra, que quizás fuese el que nombra.

2 Se refiere a Lluís Nicolau Fort, Ramon Faura Guitó, Josep Viladomiu Viñals, Ignasi Llimós Gràcia, Ramon Lladó Montraveta (o quizás Manuel Lladó Codina) y Josep Selga Viñas. Probablemente todos ellos formasen parte del grupo de la FAI llamado Amor y Voluntad.

3 En la Colonia Manent militaban los hermanos Valentí, Ramon y Joan Flotats, Ignasi Ferré, y los Pasarisa podrían ser Melitó Parcerissa Ors, o Zacarías Parcerisa Mosoll o bien Josep Parcerisa Balaguer y sus hermanos.

4 J. Vega, Antonio Moreno Alarcón, A. Sáez.

5 Ramon Planas y Josep Soler Castellà.

6 Grau escribe Layret pero Pedro Flores corrige la carta poniendo Aliet.

7 José Pellicer Gandía. Posteriormente estaría a cargo de la Columna de Hierro valenciana.

8 Posiblemente se refiere a la empresa propiedad de Pere Carreras i Roca, empresario textil. Que de joven, militaba en Acción Popular y fue uno de los fundadores de Falange. Con el establecimiento del franquismo ocupará varios cargos: desde teniente alcalde, líder local primero de Falange y después del Movimiento durante dos décadas. https://www.historiesmanresanes.cat/2015/03/la-falange-espanyola-durant-el-primer.html

9 Paulino Malsand Blanco, Pedro Cano, Josep García Narváez y Juan Valdés.

10 Pedro Ferrer.

11 Se llamó oficialmente Comitè Revolucionari Antifeixista de Manresa.

12 Ramon Casals Orriols.

13 Josep Font Vila, el “Tres-tres”.

14 El local de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, de la calle dels Esquilets, fue requisado por la CNT hacia el 23 de julio.

15 Hubo un grupo de cenetistas que salió de Manresa el 23 de julio con Manuel Ruiz Cintas, Ramon Delpeix, Juan Chela y otros. Probablemente Malsand salió a comienzos de agosto con otros cenetistas. Hay constancia de que el 16 de agosto partió otro grupo de cenetistas para unirse a la Columna Ascaso. Quizás todas estas historias se están entremezclando en la memoria de Grau aunque Malsand pudo haber partido con un grupo independiente.

16 Josep Ferrándiz Barberà.

17 El “deslinde de campos” quiere decir que los Sindicatos de Oposición votaron unirse a la UGT en lugar de volver a la CNT. A pesar de esa decisión mayoritaria algunas secciones y militantes de Oposición regresaron a la CNT. Otros comenzaron un acelerado proceso de estalinización como Augé que se unió al PSUC. En la última frase del párrafo Grau insinúa que Augé sirvió al franquismo.

18 Josep Corbella Suñé. Grau siempre escribió Curbella, que es como se pronuncia Corbella en catalán. En el texto hemos puesto el nombre correctamente, aunque en el manuscrito aparezca con “u”.

19 Josep Corbella Suñé, Antoni Camps Vives, Josep Cassassaies Rebordosa y Enric Grau.

20 Presumiblemente se trataba de Juan Asencio Sánchez y Josep Soler Castellà.

21 Se refiere a que el oro del Banco de España fue enviado a Rusia para avalar la compra de armamento soviético. La referencia a matar soldados tras pasar la frontera podría referirse a la invasión de la Vall d’Aran de 1944, en la que hubo varios casos de guerrilleros libertarios enrolados en las tropas liberadoras asesinados por estalinistas una vez llegados a territorio catalán.

22 Primera Centuria Roja. Salida el 30 de septiembre de 1936.

23 El Batallón de Ametralladoras nº 4 de Manresa se fue al frente el 2 de agosto, dejando atrás unos pocos oficiales y soldados.

24 Grau siempre escribe “fasista” o “antifasista”.

25 Se refiere al PSUC. El POUM eran comunistas heterodoxos o no estalinistas.

26 Estaba en el Batallón de Ametralladoras nº 12 del XII Cuerpo de Ejército, unidad sucesora de la Primera Columna Roja. Ferrándiz cayó en la batalla de la Sierra del Montsec.

Enric Grau i Calafell (1908-1992). Memòries [2]

Enric Grau i Calafell (Manresa, 02/04/1908 i Marsella, 14/09/1992), va ser un militant manresà de la CNT i de la FAI dels anys 20 i 30. Aquest text relata amb summe detall aspectes clandestins i conspiratius habitualment desconeguts i ens mostra el funcionament d’aquells grups anarquistes implicats en les insurreccions de l’època. El text té valor no sols per aquest aspecte sinó per ser un relat de memòria local manresana des del punt de vista de la militància anarquista. Grau va passar pels grups d’afinitat anarquista i més tard va exercir càrrecs orgànics en la FAI, de la qual va ser secretari de la Federació Local de Grups Anarquistes de Manresa i en la CNT, arribant a secretari del Comitè Intercomarcal en 1936. En la guerra va ser membre del Comitè Revolucionari Antifeixista de Manresa, representant a la FAI i exercint la funció d’organitzar les primeres milícies que van partir de la ciutat. Precisament la Guerra Civil és el punt feble d’aquest relat, que s’explica perquè Grau ja havia d’estar cansat d’escriure.

Aquest document de 78 pàgines manuscrites procedeix dels papers de Pedro Flores, guardats en el Arxiu Comarcal del Bages. Tots dos militants anarquistes van intercanviar quantiosa correspondència entre els anys 60 i 80. Flores estava escrivint la història del moviment llibertari i anarcosindicalista de la comarca i Grau era una de les seves principals fonts primàries. En les seves cartes hi ha un interès evident de situar correctament els fets i de recordar els noms dels militants. Encara que no s’indica la data, la carta va haver d’estar escrita entre 1978 i 1980 i segurament li va servir de base per a unes memòries escrites en 1985 anomenades “Recorregut per la meva vida”.

Finalment, cal indicar que el text, relatat en llenguatge molt senzill, propi d’un autodidacta, conté tants errors ortogràfics i sintàctics que no poques frases s’han hagut de corregir per a facilitar la seva comprensió, especialment en el que concerneix a puntació i accentuació. La majoria dels errors en les preposicions s’han deixat intactes perquè serveixin per a transmetre millor el caràcter de Grau. Hem afegit algunes notes explicatives i a més s’ha intentat completar els noms dels militants en la mesura que sigui possible.

La insurrección de enero de 1932

Desde Manresa y su comarca, de Cardona a la Pobla de Lillet, sindicalismo y anarquismo habían desplegado una efervescencia activa en todos los aspectos culturales. Se leían todas las teorías del sindicalismo y el anarquismo, la propaganda oral llegaba a todos los rincones de los pueblos, grupos de oradores locales iban de un pueblo a otro a sembrar ideales, y el verbo de la revolución corría de boca en boca de aquella juventud pletórica y entusiasta capaz de levantar un mundo nuevo y justo inspirado por el ideal anarcosindicalista. Solidaridad Obrera, Tierra y Libertad, Estudios, Revista Blanca y El Luchador con la Novela Ideal, estos últimos publicados por la familia Urales, los otros por la CNT y la FAI. Con Estudios y los libros en suplemento. Todo ello [generaba] como se decía, dinamita cerebral. Caldearon el ambiente de una manera tal que el 21 de enero de 1931[1] estalló la pequeña revolución y en las montañas de Fígols pusieron la bandera roja y negra en lo alto de los picachos del Pirineo. Mientras que los compañeros declaraban el comunismo libertario, siguieron como reguero de pólvora todos los pueblos de la comarca, Cardona y Suria, flotaba la bandera de la rebelión. Navarro[2] y otros en Cardona. En Suria, Val, Farriols, Martínez, Cano, Flores[3] y todos los demás.

[En] Manresa nos contentamos con la huelga general revolucionaria. Por el Llobregat siguió el movimiento con huelgas generales [de solidaridad con] los compañeros de Fígols. La trifulca fue de orden de discusiones, reuniones, contactos, pero en el fondo sabíamos que eso era un movimiento esporádico sin coordinación, que no iría más lejos que del Alto Llobregat y Cardoner.

A los dos días el ministro de la guerra, Azaña, en la época, ordenó a la tropa que saliera a la calle y sofocara el movimiento. El regimiento de Manresa tomó los puntos estratégicos de la ciudad junto con la Guardia Civil. Se repartieron el trabajo. Y como era difícil hacer bajar a los mineros de Fígols, y la Guardia Civil no quería arriesgar el pellejo, Azaña mandó una batería del 75 de montaña.

Durante este tiempo en la calle del Juego de la Pelota la guardia civil recibió una manada de balazos por la mano de un joven compañero que hacía poco que residía en Manresa. Por lo cual hubo disensión entre si era Pere Box [Boig] o este joven, pero en verdad creo que fueron los dos. El caso consecuente es que el sargento de la Guardia Civil y un número fueron heridos. ¡Y gracias que los demás se echaron de cabeza a una puerta cochera con fusil y todo! El día siguiente hicieron los diarios de Barcelona una tarta que todo España creyó con la revolución.

Total, hubo una redada de compañeros que dieron con huesos a la cárcel. En la calle de la Miel fueron cogidos los compañeros de un grupo que iban con Mas[4], amigos y simpatizantes que concurrían al café del Norte que Mas tenía la costumbre de frecuentar. Era el uno el “Cireras” el otro el Nin[5], aparte otro compañero que he olvidado su nombre. Mas y él eran los dos únicos militantes[6]. Otros compañeros fueron presos en toda la comarcal, entre ellos el compañero Bueno[7] de Berga (que terminó trágicamente a los campos de la muerte alemanes cuando la última guerra) junto muchas detenciones en Barcelona también, a la que fueron deportados a Río de Oro.

En febrero salieron con rumbo a esta dirección, salvo algunos que fueron deportados a Fuerteventura, entre ellos el compañero Durruti[8]. Cuando salieron los barcos se oyó un canto que salía de los pechos de estos hombres que salían en dirección desconocida. Su canto era canto de guerra. Dejaron a la posteridad un himno de guerra contra una sociedad de injusticias y felonías ya se llamara república o monarquía, mientras el sistema capitalista quedara de pie la desigualdad formara parte de su patrimonio legendario en detrimento de los más débiles. El himno se cantó muchos años después. No era otro que el “Arroja la Bomba”.

Portada del diari gràfic Ahora (Madrid) del 22 de gener de 1932

La Agrupación Faros

La vida en nuestra comarca siguió su ritmo. Muchos compañeros fueron a la cárcel y otros que pudieron escapar gracias a la actividad del Comité pro Presos, que en esta época lo formaban los compañeros Casanovas[9] y Camps[10]. Este último también terminó su vida junto con su hijo a los campos de la muerte.

Casanovas durante este tiempo desplegó una actividad muy eficaz con una audacia que solo un tío fresco es capaz de emprender. Algunos compañeros tenían cargos para tomar veinte años de presidio, pero los folios que contenían su acusación desaparecieron, porque Casanovas había sobornado el juez de instrucción. El jefe de la cárcel comprendido [decía], que uno entraba y salía como en un molino. En cierta ocasión a un simpatizante se le cogió con un objeto relacionado con material [explosivo] y no sabíamos si había comprometido otros compañeros. Era necesario tomar contacto con él antes que el juez de instrucción como medida de seguridad. Y junto con Casanovas el secretario de la Federación Sindical entró a la cárcel con dicho individuo. [El detenido] se llamaba Patricio[11]. Con esto podéis pensar lo que llegamos a hacer gracias a la audacia de Casanovas. Lástima que fue tránsfuga y terminó en la Esquerra Republicana de Cataluña, lo que quedó sin efecto toda la actividad que desplegó y que siguió hasta que desertó de las filas confederales para meterse en política.

A pesar del golpe recibido la actividad se desenvolvió con más bríos por lo que respecta a los sectores de la FAI y también de la Confederación. Los que queríamos empujar la actividad revolucionaria con objeto de transformar la sociedad capitalista en Comunismo Libertario. Todos los medios que iban con el objeto perseguido eran buenos. Ya sabíamos que la republica no tenía otro fin que destruirnos por todos los medios. Y sobre todo la República Catalana que desplegó una reacción que depasaron en poco tiempo lo que había empleado la monarquía.

Mas lo peor de todo y que más mal hace es la discordia que se creó entre nosotros sobre todo de Manresa que tuvo efectos funestos para la Agrupación Faros, primero y la escuela después. Poco tiempo después que hubieran sido deportados los compañeros del 21 de enero, empezaron a llegar noticias suyas por el curso de la correspondencia. Lo que no dio entera satisfacción a todos y en particular las compañeras que tenían su marido [deportado], tales como Engelina [Angelina] que era la compañera de Mas y Nuria que era la compañera de Nin.

La correspondencia seguía su curso, pero mejor que no hubiera seguido por las sandeces que se llegaron a cursar por una banda de estúpidos que no tenía más inteligencia que la de un burro estacado al pesebre. Estos se llamaban anarquistas. Eran los que nos han desacreditado siempre porque después nos han juzgado a todos igual. Armaron el lio más indecente que se puede armar, diciendo que las compañeras más arriba mencionadas tenían relación carnal con el compañero José García y el otro Cabot. Y lo peor es que llegaron a decir que esto pasaba en el local de la Agrupación Faros, que estaba en este momento a la calle Barreras. Sobre mi palabra, si ella tiene crédito, en este momento yo era presidente del grupo y nunca había visto el más mínimo indicio, ni creo que hicieron uso de este centro cultural. Gracias a la difamación los Faros se apagaron.

Cuando los deportados llegaron quisieron saber qué había de cierto y el lio fue gordo. El hombre que desplegó más actividad por el grupo Faros y le dio vida fue el que más lo desacreditó y más indecencia propago. No era otro que Mas, que lo primero que hizo es informarse con el presidente. A lo que [éste] fue categórico negando rotundamente cuanto le habían dicho respecto este vodevil indecente y sobre todo lo que se había puesto en juego la Agrupación.

Pero [era] inútil, el mal estaba hecho y este triste individuo que también había trabajado por el grupo y también por la específica, truncó su mentalidad a la igual que un chulo de lupanar de comedia porque hacia más reír que llorar. Faros salió del marco Intercomarcal por la fama que le dieron. Pasó como el cuento de la calumnia que empieza pequeña y termina [enorme]. Porque pasó al plano regional cuando en las charlas se tocaba el tema del amor libre los partidarios de la concepción radical, sacaban como ejemplo la Agrupación Faros de Manresa. Según su decir teníamos camas en el local y aprendíamos a compañeras y compañeros a cohabitar entre sí. Y [se] puede certificar que apenas teníamos mesas ¡no veía cómo podíamos comprar camas!

De la calle Barreras salimos y nos trasladamos a la Era de la Esquerra. El local era más grande y más cómodo, y a pesar de todas las difamaciones acudieron compañeros y compañeras sin otro objeto que el de sembrar cultura y leer los libros de la biblioteca, que si no era voluminosa era muy grande [o rica] por su contenido. Los nuevos adherentes eran casi todos jóvenes, entre ellos Torrentallé[12] de una cultura regular con el vinieron Ferrer, Víctor Arnau[13], el pequeño, y otros compañeros que olvidado el nombre.

El local fue blanqueado a la cal. Se hizo cargo Pere Box. Se puede decir que a pesar de todo que Faros murió asesinado por el mismo que le dio vida. No obstante, el local sirvió para alojar la Federación Local de la CNT de lo que quedo después de la escisión.

La escisión treintista

De la gesta del 21 de enero la posición confederal, o por lo menos de los partidarios de la transformación social de España, hubo en Manresa una partida de militantes sindicalistas, por así decirlo, los mismos que se acomodaron con los comités paritarios que ofreció la dictadura Riberista. Estos empezaron a ponerse en desacuerdo y criticaban a la FAI, impulsadora de los movimientos revolucionarios. Como tenían influencia superior a la de los anarquistas dentro de la clase obrera y los obreros al mismo tiempo les parecía que la Republica era la panacea que solucionaría todos los problemas económicos del momento, siguieron al sindicalismo local que empezaba tomar una posición conformista al estilo del sindicalismo reformista. Esto [junto] que vinieron de nuevo a la organización, tal como Sanfeliu, Piñol y Asensio todos ellos bastante inteligentes que, junto con la inteligencia de los viejos militantes, fueron más fuertes para imponerse a los partidarios de la revolución permanente. Así que inútil declarar huelga general porque los obreros no marchaban. Sobre todo, que entre nosotros existía el desacuerdo.

Ya con la huelga de la Telefónica[14] nos hicieron una jugada un poco especial. Una noche como solidaridad con los huelguistas los grupos de acción decidimos hacer un sabotaje a la línea. Remarco que de este grupo no había ninguno que trabajara en Teléfonos. Y puedo bien decir hoy [quienes] éramos los que lo componíamos: Corbella, Camps, Soler, Esmolet, Sevilla, Grau y Manolo. Esta noche hicimos saltar a [con] la dinamita once palos telefónicos que iban por la orilla del rio Cardoner detrás del cementerio. Pues como estábamos dispuestos a empezar de nuevo, cuando fuimos por recoger el material, que eran barrenas de taladrar madera no estaban en el sitio que las habíamos puesto. Los sindicalistas paniaguados las habían retirado y nadie sabía quienes habían sido los autores. Con esto uno se puede dar cuenta que la discordia empezó a entrar en casa. Inútil decir que, para emprender una acción cualquiera, difícil era. Cuando en febrero salieron los barcos rumbo a la deportación ni siquiera [se pudo] hacer una huelga general de solidaridad por los deportados [dado que] la influencia reformista había tomado carta de naturaleza en los medios del trabajo, sobre todo cuando los militantes del sindicalismo eran los primeros contagiados.

L’edifici de la Telefònica, situat al Passeig de Pere III, custodiat per l’exèrcit durant la Vaga del juliol 1931.

Los de la FAI tomamos una resolución contundente, aunque no fue eficaz, creyendo que haciendo hacer saltar algunos postes de alta tensión llegaríamos a paralizar las fábricas manresanas. Pero nos equivocamos. Los postes saltaron sin eficacia porque nada se paralizó y Manresa y comarca siguió trabajando como si tal cosa.

Por fin parió la burra, salió el Manifiesto de los Treinta y su influencia en Manresa llego al paroxismo y en comarca donde se destacó. El punto álgido fue Puyrex [Puig-reig], Villardaga[15] formó el equipo, y así pudieron hacer el eje con Sabadell pasando por Manresa. Hubo reuniones de sindicato y en todas ellas fuimos minoría. No quedó otro remedio que retirarnos con lo que quedaba que, si no eran muchos, por lo menos podíamos contar con ellos. En verdad no todos eran faistas, como nos llamaban.

En la Era de la Esquerra trasladamos la CNT el local del feneciente Faros donde no hacía mucho tiempo se había celebrado el último pleno Intercomarcal sindical. El único sindicato que vino íntegro fue el del Caucho, de fábrica Pirelli, aunque ya no estaba el compañero Trigo, pero había Núñez, Plans[16] y otros compañeros que trabajaban muy bien. El resto fue el clásico sindicato de Oficios Varios, a parte el Textil que aún había varios afiliados entre ellos Torrentallé, Ferrer, Víctor Arnau, Isidro, su hermano, estaba al sindicato del Caucho. Con ellos había algunas [compañeras como] Saurí[17], Maria Valls, Ramona Verni[18] y la madre de Soler, otras más que el nombre se me ha olvidado, aunque fuera del textil había otras compañeras que trabajaron muy bien por la organización.

De los que quedamos, todos a la una. Los dos sindicatos más representativos, Caucho y Textil, sobre todo este último, que siendo elementos jóvenes y algunos de ellos que tuvieron que marcharse de algunos pueblos de la comarca como Berga que engrosaron las filas del sindicato [tales como Miquel] Bonet, Pararisas[19], Cortina, Troquero y algún otro, desplegamos una actividad enérgica y empezaron engrosir [aumentar] las filas del sindicato, a lo que dio lugar que Piñol[20], Sanfeliu[21] y todo el equipo empezaron a la difamación con el cuento de la FAI. Hasta que por causas por un conflicto que se pasó entre patronos y obreros hubo una reunión general a la que los compañeros fueron, y con razón que aunque eran una minoría, siendo un objeto del ramo tenían derecho a exponer sus iniciativas. La asamblea empezó por la mañana, cuando los compañeros tomaron la palabra los testaferros del reformismo empezaron ya hacer la cara de pocos amigos y mirarlos de reojo. La tormenta ya empezaba a presentirse. Y como estaba convocada otra por la noche, el estado mayor del reformismo ya había tomado las disposiciones para pasar al ataque. Al tiempo de haber empezado, el compañero Torrentallé tomo la palabra tomó una manada porrazos de los argumenos [energúmenos] que ya adrede se habían puesto detrás del compañero en cuestión. Si tenía una voz muy grave, físicamente era pequeñito y muy delgado. Solamente que como no estaba solo y los confederales junto con los faistas estábamos allá, y como se dice en buen español, “ya estaba liada”. Los palos y los porrazos fueron a la reciproca. En estas llegaron los mineros de Sallent que algunos de ellos habitaban en Manresa fueron advertidos de lo que pasaba. Y entonces la trifulca fue superior. Y gracias que Figueras, que también era del textil, lo mismo que su mujer, nos dijo después que había disparado su automática al aire y no le había funcionado. Como era poco reflexivo no realizó [se dio cuenta de] el daño que podía hacer. Suerte que no funcionó. Sea como sea esto fue un triste espectáculo de ver los mismos obreros a porrazos. El fanatismo creó el odio que llegó a convertir a hombres que, siendo cultos, pasaron al estado de las bestias.

La escuela racionalista

La fosa se hizo más ancha cada día y ya no [hubo] respeto por nada, hasta por lo que tenía de ser respetado a ultranza, por encima de todo que era la escuela que tantos esfuerzos nos había costado para levantarla. Acudían los hijos de todos sindicalistas, anarquistas, comunistas del BOC y hasta republicanos. Pero las luchas intestinas de la organización repercutieron en los mismos alumnos de la escuela. Siendo que en el seno de la familia [se] discutía el problema en grado sumo, sin ninguna clase de miramientos, los alumnos empezaron a tomar partido del lado de cada uno respectivamente. Y la guerra infantil, llegó a este lugar que jamás había de llegar. Y empezaron los unos [decían] “faistas” y los faistas [respondían] “bomberos”, alguna vez algún coscorrón que el maestro compañero Alberola podía evitar. Pero cuando estaban a la calle estaban lejos de la protección. El que recibía contaba lo quería a su casa, y las madres empezaron a criticar al maestro, y los individuos terminaban por sacar a sus hijos.

Y la escuela empezó a declinar a lo que dio lugar que en una reunión de aceptar una iniciativa que no era otra que la de organizar un festival pro escuela. Manos a la obra y empezamos [por] el nombramiento de una comisión organizadora que cayó a cargo del compañero Font y otros que lo secundaron. Después al hacer propaganda y vender billetes a amigos y compañeros, por lo menos intentarlo. Los otros hacían lo contario y el festival, que se puso en escena “Doña Francisquita” en el Teatro Kursaal, fue un fracaso rotundo. Gastos pagados, nos faltaban quinientas pesetas para cubrir los gastos. A la que el compañero Font hizo efectivas el mismo día, pero hubo que reembolsarlas a prorrata [tocateja]. Todos los compañeros una vez más los bolsillos limpios y la escuela en peor estado financiero.

Como la habían tomado contra el compañero Alberola y se comprende que él era intransigente hacia los militantes partidarios de los Treinta, y no ahorraba las críticas contra lo que el llamaba “los políticos”. Pero un hombre inteligente como él se dio cuenta que la escuela se hundiría y se buscó otro lugar y presentó la dimisión, no sin antes haber encontrado un sustituto que lo remplazara a lo que así fue.

El compañero Puy Alias [Puig Elias] de la escuela del Textil del Clot nos envió un nuevo maestro, el compañero Diaz[22], joven que había hecho los estudios en la escuela racionalista, alumno de Puy Alias. Si no tenía las dotes oratorias del compañero Alberola, sabía lo que tenía a la mano, como dotes pedagógicas. La escuela empezó remontar. El trabajo de enseñanza se hacía con una labor muy eficaz y, cosa rara, muchos padres de familia que no eran no faistas ni bomberos, que eran gente desligada de estas luchas intestinas, mandaron sus hijos a la escuela racionalista porque vieron que sus hijos aprendían más que en las escuelas oficiales y religiosas. El compañero hizo un trabajo formidable. Algunos jóvenes de los dos sexos que trabajaban por la noche iban a clase a aprender lo que podían para aumentar su caudal de cultura. Así es que entre ellos decidieron crear un Ateneo Libertario, de los cuales los hermanos Alarcón, Navarro y otros fueron los propulsores. Murió la Agrupación Faros y surgió el Ateneo Libertario y la escuela salió del impasse y marchó más fuerte que nunca.

Jose Alberola Navarro

De los grupos de acción al primer Comité de Defensa

La lucha continuó y cada uno ponía de lo suyo. Hacíamos nuestra labor, con el atenuante que teníamos más enemigos que antes. Los bomberos, afectos al treintismo, todas la ocasiones eran buenas para insultarnos desde las columnas del El Trabajo. La calumnia y el ataque habían hecho frente común con los de Esquerra Republicana de Cataluña y los escamots, fuerza de choque de la Esquerra. No esperaban otra ocasión de echarnos encima. Pero en el fondo tenían prudencia porque sabían de lo que éramos capaces [de hacer] en cuando los escisionistas quizás no osaban.

El sindicato fabril CNT que cada día engrosaba las filas porque los compañeros trabajaban bien y adquirían simpatías. Tuvieron la oportunidad de celebrar una reunión en el Kursaal como la otra vez vinieron ello con las mismas intenciones. Les salió el tiro por la culata y los afiliados se metieron en contra ellos y se reclamó la imprenta de El Trabajo y en manifestación fueron a quitársela. [Los treintistas] setrencharon [se atrincheraron] dentro el local que estaba a la Carretera de Cardona, dispuestos a resistir con ganas de hacer mal. Total, vino la Guardia Civil y sin brutalidad, por una vez, aconsejaron a la gente que se fuera a su casa. No sé si nos hubiéramos llevado la imprenta, pero lo más sensacional y que nos causó más satisfacción era ver que los obreros se desprendían de ellos y que volvieran a la verdadera CNT.

Desde el advenimiento de la república ya sabíamos que sería un nuevo enemigo de la clase trabajadora y quizás peor, puesto que para los políticos su objetivo era defender la burguesía a ultranza, y por lo que respecta a los socialistas desde muchos años han sido el puntal del capitalismo y continuaron haciendo la misma labor si ellos mismos son capitalistas no puede ir contra ellos mismos.

Delante tal panorama se acordó de construir los Comités de Defensa, al margen de la organización, aunque estaban identificados con ella misma, por la simple razón que no tenían por otro objeto de defenderla. Estos comités eran locales, aunque había estrecha relación entre ellos por el objeto de intercambio de materiales. Estos comités lo formaban los secretarios de federación local, a la cual llamaba un compañero apto para realizar este trabajo y, aceptando el mismo, escogía los compañeros que tenían de colaborar con él. Si quería los podía hacer conocer al secretario de la Local libre a él, pero como dice el refrán “dime con quien vas y te diré quién eres”. No tenían ningún inconveniente de hacerse conocer.

Después del 21 de enero los grupos de acción se vieron obligados a abandonar, porque los sometieron al pacto del hambre. Se concentraron en Manresa nuevos elementos muy seguros y serios. Así es que el primer Comité de Defensa que se formó, el uno era Vicente Cetina[23], escapado de Berga lo acompañaban dos otros compañeros, el uno Plans y el otro Soler de Manresa. Y digo de Manresa porque había otros dos, el uno de La Baells o Serchs y el otro de Sallent, pero en consecuencia habitaban en Manresa. El segundo murió poco después del 8 de Enero. Como Vicente Cetina, murieron jóvenes, el primero del pecho. Toda su vida y de muy joven había trabajado a la mina y la silicosis no perdona. En cuanto a Cetina murió antes del 8 de enero y también del pecho. Este podemos decir que fue la miseria. Sufría de privación porque mismo en Manresa le aplicaban el pacto del hambre por el solo hecho de ser procedente de Berga y ser hijo de la familia Bueno. A los 28 años terminó su existencia. Estos dos compañeros eran de una moral correcta y decididos a todo cuanto fuera hacer por la organización.

En el plano material, siempre hubo uno o dos compañeros que se ocupaban, solamente que no se había formado los Comité de Defensa[24]. Antes de esta data era el compañero José Camps, “Jep el de la pipa”, que se encargaba de ponerlo en lugares que solo él sabía. Hasta que un día, en un almacén que había por encima del Grupo Escolar, lugar en el que había almacenado herramientas de albañil. Creo que era del patrón que trabajaba y que tenía la llave del almacén. Entraba y salía por razones de trabajo. Se le dio la idea de hacer un depósito de granadas, de dinamita, armas y alguna que otra pistola y mecha bicfort. Todo esto fue descubierto un día por la policía. Nunca hemos sabido si fue un chivatazo o una casualidad. Como el compañero José de la Pipa que era ya fichado por las autoridades a lo mejor fue una casualidad.

El Pla de Bages 20/05/1932

El Pla de Bages 21/05/1932

El Pla de Bages 23/05/1932

Lo cierto es que la prensa local, con bombos y platillos, anunció el hallazgo de material, haciendo una descripción de todo lo que había encontrado a lo que dio lugar que del material anunciado solo había la mitad. A la misma noche nos reunimos y es cuando el compañero José nos informó que solo había la mitad de lo hallado. Algunos compañeros habían sugerido de ir a buscar el resto, pero no fue del gusto de todos, porque sugirieron que podía ser una trampa para hacernos caer adentro. Y así lo habían dispuesto los inspectores, porque este almacén, a detrás había la colina del Castillo. A lo que dio lugar que dos otros compañeros con cautela fueron encima y como era de noche detrás de la casa vieron pequeñas luces, que no era otra cosa que los cigarrillos encendidos de los policías que nos esperaban si hubiéramos sido cándidos para ir a buscar el resto que no anunciaban en los diarios locales. Se pudieron esperar toda la noche. Muy seguro que esperaban que este hallazgo de material los habría llevado al filón de otro que no los dejaba dormir, y no era otro que el material que hacía aproximadamente un año que había desaparecido del polvorín de Puy Marengue [Puigberenguer].

Este material fue una casualidad. Paseando un día por el lugar mencionado, los compañeros Celestino y Soler de Serchs se encontraron con una mala barraca que servía de depósito de explosivos. Soler, minero de toda su vida, pronto olió a dinamita y, con gran estupor, porque un simple accidente todas las casitas que había a las cercanías a un kilómetro al alrededor se habrían hundido como un castillo de cartas. Autorizar un polvorín a este lugar era una imprudencia a más que las casitas eran fruto de la sudor de trabajadores que con mucha pena y privación se les iba con un soplo. Y seguro que no tenían asegurado algunos de ellos, pero sí el propietario del polvorín, sí lo habría [asegurado] por si las moscas. Delante una soberbia imprudencia, los grupos de acción pasamos a remediar lo que habría podido algún día ser irreparable.

Un grupo de doce hombres, una noche, quitamos este peligro de su sitio tan inmediato de la población. Cada uno dentro de un saco llevaba 25 kilos de dinamita con fulminantes y mechas bicfort. Lo que suponía aritméticamente 300 kilos de explosivos. Pusimos el material escondido en un lugar próximo a la carretera de Cardona, pero muy buen escondido que no ofreciera peligro alguno para gentes ni propiedades. Lo único que podía pasar era destrozarse por la lluvia. Pero tuvimos cuidado de sacarlo lo más pronto posible del lugar escondido.

El día siguiente la Guardia Civil fue informada por el sereno del barrio que había oído cerca a las diez y media de la noche un grupo de individuos que llamaron a otro grupo. Entre ellos, le pareció que llamaban [gritaban] Grau. Los civiles vinieron acto seguido al taller donde trabajaba, pero sin resultado ninguno porque le dijeron de presentarse al cuartel de la guardia civil, que el Sargento tenía de interrogarle. Otro compañero que trabajaba al mismo taller, que no era otro que Delpech, ya quería escaparse, pero Grau lo tranquilizó diciéndole que después de todo a él no lo habían conocido para nada y que quedara tranquilo sin moverse. Frente al Sargento de la Guardia Civil le pidió a donde se encontraba a las diez y media de la noche y naturalmente estaba en una reunión de la junta del sindicato de la Madera, del cual formaba parte. Unas cuantas palabras banales y le dejó libre. El sereno por su parte declaró que también se podía haber equivocado tomando el nombre por otro y así quedo la cosa.

Pero como es natural teníamos de tomar medidas para cambiar el material. Tuvimos una reunión al bosque de “Cal Viñas”, en un domingo. Se acordó delante una cantidad de consideración que mejor nos entrevistáramos con el comité Regional. Y así se hizo.

El lunes un compañero fue a la Regional. En aquel entonces el secretario era Escaso [Francisco Ascaso]. Cuando el delegado le expuso lo que le llevaba allí, éste lo mandó al comité de defensa, que se encontraba al sindicato Fabril del Clot. Allá se encontró con el delegado de Defensa, que no era otro que el compañero Durruti. El cual le dijo, palabras textuales, “sí compañero, vendremos a buscar este material. Barcelona tiene mucha necesidad de dinamita para hacer saltar los cuarteles de la fuerza pública”. Al día fijado el compañero Durruti compareció con un camión y los trescientos kilos de dinamita desaparecieron de Manresa.

Así que quedaron defraudados [la policía] pensando encontrar este material de Puy Marangue. Los inspectores nos habían tomado por tontos, mucho tenían de correr. Lo más inconveniente del material del Grupo Escolar fue el compañero José Camps tuvo que abandonar el hogar dejando su mujer e hijos. Pero cuando [se] emprende el camino de la lucha ya se sabe que un día le pueden llegar estos percances.

La insurrección del 8 de enero de 1933

Todos estos actos con el fin de recuperar material bélico, no teníamos otro objetivo que el de hacer un movimiento, que el entusiasmo de aquella juventud que surgía en los Ateneos Libertarios y los mismos grupos anarcosindicalistas, CNT FAI en general y, en particular la Intercomarcal del Llobregat y Cardoner, [en la] que toda España había puesto los ojos, juzgándola [como] la más revolucionaria de todas las comarcas españolas. Pero también muy soñadores, [ya que] esto nos hacía vivir un poco fuera de la realidad. Así poco a poco se preparaba el 8 de enero de 1933.

A medida que el tiempo se aproximaba, la fantasía de algunos compañeros pasaba de lo real. En un pleno regional celebrado a Barcelona el delegado que representaba la comarca llegó a decir que en el batallón de Manresa había 20 soldados que estaban dispuestos a marchar y como objeto principal seria apoderarse de las ametralladoras. Con 20 soldados y una compañía de ametralladores la comarca podía darse como objeto positivo. Y cada pueblo contaba con su fantasma particular, salvo Manresa que ignoraba totalmente lo que se tramaba.

Sobre todo, donde más se fabricaba la revolución era Sallent, Robles, Yepes, Navarro, Codina y otros; en Balsareny Bravo, Amadeo y así cada pueblo tenía la cosa hecha. Es cuando Manresa que estaba más al punto álgido para dar una información positiva se le tuvo por un tiempo apartado de todo objetivo. Solamente que a la hora de la realidad tenían que contar con los militantes manresanos. De por todo se prepara el movimiento de enero, la revolución que era cosa hecha[25].

Hubo otro pleno para tratar de los pormenores de la revolución, pero esta vez había un delegado que representaba la Federación Local específica no era otro que el secretario en persona, Enrique Grau. Cuando expusieron lo de los 20 soldados y las ametralladoras de Manresa, el delegado vació un cubo de agua fría sobre el pleno puesto que como delegado de la localidad [con la] que más contaban, dio cuenta de la realidad: que en el batallón de Manresa el único que había era el compañero Farrás de Balsareny y un muchacho que era simpatizante de la organización y nada más, y no veíamos cómo uno solo se podía hacer con el Batallón de Manresa. Esto es un acto de inconsecuencia que solo un fanático de buena fue puede contar tales barrabasadas y no creer siempre. Esto fue obra del compañero Damians, que en esta ocasión vivía a Manresa. No veo quien podía ser otro.

No obstante, a pesar de reconocer que nos íbamos a un fracaso se siguió adelante. Se habló de la hora hache y unos días después se constituyó el comité revolucionario intercomarcal a Manresa. El compañero delegado por la comarcal que nos mandó el comité Regional era Aldavadrecu[26]. Poco días antes de la hora hache subió a Manresa se entrevistó con el comité revolucionario y el comité confederal y el comité de la FAI. De la entrevista se constituyó un comité revolucionario para hacer frente a las circunstancias del momento. Nombraron a Fidel Torres y a Demians, no recuerdo los otros. No obstante, una vez más el secretario de la Local hizo constar que aquello del batallón estaba muy lejos de la realidad. El compañero Demians empezó a ponerse nervioso y estuvo a punto de estallar. Se contentó con dar una mirada de pocos amigos y no dijo nada. Por contar, el compañero Aldavadatrecu sugirió de celebrar una reunión con los compañeros de Sallent junto con el comité que se acababa de nombrar.

Se celebró esta reunión el sábado 7 de enero por la tarde. Por la noche vino el compañero Ramon Torres[27] y nos puso al corriente de que el comité que se había nombrado en Manresa quedaba nulo y por consecuente se había nombrado otro a la localidad de Sallent. Conformes a esta decisión nombramos el comité local revolucionario y todos juntos decidimos a poner un plan de acuerdo a nuestras posibilidades, que consistía de hacer saltar los transformadores de electricidad de la Manresana y los depósitos de gas de la ciudad. Para ello disponíamos de material más que suficiente, un grupo de compañeros con granadas de mano y pistolas automáticas desde los huertos que había delante del cuartel de la Guardia Civil debía atacar por sorpresa, mientras que otro estaba destinado a hacer saltar la casa donde antes había la zona militar, que habían hecho otro cuartel de civilones. Otro grupo tenía que tomar posesión del municipio y desplegar la bandera roja y negra declarando el Comunismo Libertario. Todo esto en proyecto, pero nos hacía falta estudiar cómo eliminar el batallón de infantería. Si hubiera sido una realidad lo de los 20 soldados comprometidos con las ametralladoras, había un ochenta por ciento de éxito. Pero la realidad era muy por encima de lo positivo.

El día siguiente era el ocho de enero, y Domingo. Discutimos la manera de ejecutar el plan por sendos [dos] grupos, hacer en grupo la información del trabajo que se tenía que realizar y entregarlos el material necesario que tenían que emplear. Naturalmente el material sería entregado una vez recibida la hora de ejecución general. El domingo por la tarde estuvimos mirando por qué lugar nos sería más fácil de atacar el cuartel militar. Esto nos llevaba preocupados. En fin, era cerca las 7 de la noche que bajábamos por la Muralla unos cuantos compañeros, entre ellos recuerdo que eran Juan Valdés, José García, Pere B. y Grau Enrique. Vimos subir a Martínez[28], ferroviario, con un compañero de Martorell, que de una manera muy sorprendida nos preguntaron que qué hacíamos. Más sorprendidos fuimos nosotros [de saber que] el movimiento era para las ocho de la noche cuando les dijimos que nadie nos lo había dicho y no estábamos enterados de nada. Casi no nos querían creer.

Ipso facto nos pusimos mano a la obra. Fuimos en busca de todos los compañeros que pudimos encontrar entre los cafés Magestic, Cervecería Española Norte y café Ramon, lugares a los que todavía acudían algunos compañeros que no lo habían dejado, porque lo frecuentaban desde el año 1926. Pudimos todavía alcanzar algunos, porque siendo la hora de cerrar, muchos ya habían entrado a sus casas. Nos reunimos a la montaña Puy Marenguer [Puigberenguer] (y no Coll Baix como hubo quien escribió en el semanario Espoir) a las nueve de la noche. Los compañeros acudieron casi todos y muy extrañados de tanta precipitación. Y lo más lamentable que la hora “hache” la supieron antes las autoridades locales que nosotros mismos, puesto que pasando por el Paseo vimos los oficiales de la Guardia Civil junto con los inspectores de policía. Aquello no daba lugar a dudas [de] que ya nos esperaban. Así es que el efecto sorpresa era inútil contar con él. Una vez reunidos expusimos el caso que habíamos sido avisados por el compañero Martínez y no por el comité, tal comportamiento nos sorprendió amargamente a todos los compañeros en general.

Fue el aviso de todos que se tenía que mandar un compañero o dos con el objeto de entrevistarse con el comité revolucionario residente en Sallent. Se hicieron propuestas y fue propuesto el compañero que aun [hoy] día no lo conozco. Fuimos a la plaza de Sto. Domingo. Alquilamos un taxi, con algunas reticencias del taxista, que preguntaba a los demás de su profesión si el pueblo de Sallent estaba tranquilo. A lo o que los demás le contestaron con evasivas. Subimos, y carretera adelante hasta llegar las puertas del pueblo. Y allá no era el control revolucionario quien nos detuvo si no la propia Guardia Civil, que después de cachearnos detalladamente hasta la misma gorra, nos preguntaron a donde íbamos. Y dijimos en casa Pitango, que era un lupanar. Nos aconsejaron de no dar vueltas por la calle, que había peligro. Les dimos las gracias ignorando lo que pasaba. Cuando fuimos al puente se oyeron algunos disparos en la dirección del pueblo. El chofer del taxi paró. Prudencia o miedo nos dijo que no iba más adelante. El compañero le dio por pagar al taxista. [éste] nos dijo que nos esperaría y se largó.

Entramos al pueblo y fuimos directamente a un café frecuentado por los compañeros.  Discretamente preguntamos a los que estaban el café. Pero, como se supone, los que allí había ninguno era militante. Viendo que nadie nos respondía, salimos dispuestos dirección al sindicato. A estas salió un joven muchacho que nos siguió hasta fuera del establecimiento y nos dijo que los compañeros estaban dentro del sindicato sitiados por la Guardia Civil. Le preguntamos si sabía dónde se encontraba el Comité. Tiempo perdido. No sabía nada. No pudiendo tomar contacto ni con el Comité ni, mucho menos, con los sitiados en el sindicato, estuvimos un momento, se oyeron otros disparos a lo que dio lugar a decidirnos a volver a Manresa [para] dar cuenta de la situación.

Y esta vez sin taxi, 14 kilómetros a pie, carretera adelante. A la mitad del camino y de lejos vimos un vehículo con luces en código que venía hacia nuestra dirección. [Salimos de] la carretera y nos pusimos a unos cuantos metros de distancia. Hicimos bien. Era la benemérita que subía en refuerzo a Sallent porque en Manresa todo el mundo dormía a puños cerrados.

A las dos de la madrugada llegamos a Manresa al lugar de la cita que habíamos convenido. Nos encontramos con el compañero Juan Valdés y José García y nos dijeron que los compañeros, viendo que no veníamos, se habían ido a su casa. Les dimos cuenta de la situación: lo que equivalía decir que el 8 de enero quedaría catalogado a los anales de la historia del movimiento libertario como intento más caído en el fracaso. Y por lo que concierne a Manresa ni se repartieron granadas de mano ni cigarros para encender las mechas bicfort. Todo el mundo se fue a dormir y Zurita[29] más pronto que ninguno, porque empezó por no venir. Este compañero era un naturista convencido, poeta a su manera, y pacifista, y también libertario.

 Y hago constar eso porque hubo un bromista que se permitió contar lo que no sabía y de una manera poco seria. Seguro que pensaría que después de tantos años ya no quedaría ningún superviviente de esa epopeya trágica. Trágica fue para algunos. Codina[30] de Sallent lo pagó con su vida y otros en Barcelona. [Juan] Yepes[31] salió con un tiro a la mano sacando el trapo blanco de la rendición.

Una semana después convocaron una reunión comarcal con el fin de discutir el fracaso. Nos pedían responsabilidades a los militantes de Manresa delante nuestra actitud, puesto que nos habían enviado un delegado para advertirnos que la hora “hache” era por la 8 de la noche. Nos dijeron que era el compañero Yepes el portador del aviso. “No lo vimos ni por el forro”, le contestamos. Ni a la mañana ni a ninguna hora del día.

El Dia 09/01/1933

La lucha social en 1933

Terminado este movimiento de enero la vida siguió como siempre de cara a la propaganda. Plenos intercomarcales, mítines y conferencias, entre tantas. La primera conferencia que dio a Manresa la compañera Federica Montseny en el local de la Cooperativa Obrera fue un éxito. El local estaba lleno y el tema excelente. Presidió el acto el compañero José García.

A pesar de las constantes difamaciones contra nosotros a la que Esquerra de Catalunya con su Estado Catalán y sus escamots, la fuerza de choque de un nacionalismo arcaico y fanático, que no tenía nada de federalismo, y que nos combatía a sangre y fuego. A pesar de todo los pesares cuando hacíamos un acto no faltaban los simpatizantes de las ideas libertarias. El dinamismo y la juventud de los jóvenes de la época, y los no jóvenes, pero convencidos por un ideal humano que no tiene otro corolario que la libertad y la justicia, con la equidad que anula todo privilegio individual, respetando la personalidad de cada uno.

Los detractores empleaban todos los medios más brutales para desacreditar el movimiento libertario y confederal. Los procedimientos eran mil veces peores que los que tuvieron soportar nuestros hermanos de 1920, cuando el sindicato único. Por parte de las leyes, legislaron la célebre ley del 8 de abril, la de vagos y maleantes que caía en pleno sobre los militantes sin ocuparse de los verdaderos vagos que les importaba un comino. Por la represión de la mano de Badia[32], dejó huellas sobre los libertarios. Se lo podía comparar con Brabo Portillo y a Dencàs[33], su compinche, a Martínez Anido. El uno difamando a trocho y mocho desde Gobernación por la radio, y el otro en los calabozos de jefatura superior de Barcelona.

Muchos compañeros del Alto Llobregat y Cardoner que pasaron por este infamante lugar, si están vivos, que lo dudo, tuvieron que soportar el guardia de asalto Anguita que media más de dos metros y pesaba más de cien kilos. Saltaba de pies al vientre de las victimas por orden de Badia [por el] delito de ser anarquista, [por el] motivo de [haberle] encontrado una pistola al bolsillo, pistola que ellos mismos le habían metido.

De la prensa, en lo que respecta a Solidaridad Obrera, tres cuartas partes estaba censurada. La cárcel de la Modelo estaba llena de militantes y la de Manresa, cuando estaba llena, el excedente lo mandaban a la Modelo. Así que algunos compañeros que pasaron varios meses a la Modelo. Les sirvió de escuela para leer libros de valor que tenían los compañeros más documentados sobre el movimiento anarcosindicalista. Organizaban charlas y conferencias y cuando pasaban por la Modelo unos cuantos meses, cuando volvían a la comarca uno remarcaba que habían hecho un progreso de consideración. Entre ellos se encontraban Malsan[34], Piedra, Ruiz y otros.

No obstante, la vida activa y de preparación de material bélico seguía su curso. Los compañeros del Comité de Defensa seguían recibiendo de los compañeros mineros la dinamita. Se encargaba de transmitirla el compañero Solé el de Berga[35] y él se la pasaba al secretario de la Federación Local, y éste lo entregaba al compañero Plans o acaso al otro Solé. Una vez que tenían una cantidad relativa a la proporción, buscaban un escondite y lo depositaban. Normalmente era a las afueras de Manresa, en lugares que ofrecían garantías de seguridad en todos los aspectos.

El compañero Planas[36] era el típico característico de tipo campechano con la sonrisa permanente en su cara. Vestido siempre con pantalón de pana y casi siempre en mangas de camisa, salvo cuando hacía mucho frio. Al verlo daba confianza a no importa quién. Más de una vez cargaba el carretón de mano de una rueda, metía la dinamita adentro, la cubría con un saco y por la calle marchaba con la misma serenidad que un campesino que se va a laborar su huerto. Por esto lo tomaban mucha gente. Era un obrero del caucho que trabajaba a la Pirelli, en cuanto a Soler el manresano era un muchacho muy serio y muy formal.

Quedaron ellos dos cuando Vicente Cetina falleció. Inútil decir que este también había dado pruebas de su valor. Desgraciadamente nos dejó a los 28 años de edad. En los grupos de la FAI cabían todos los que hacían fe de ideal anarquista. Entre ellos había compañeros dispuestos a todo lo que ofrecía peligro y acción y otros que su temperamento físico y moral se ocupaban de la cultura y propaganda.

Cada uno estaba destinado a lo que era capaz y cuando celebramos nuestras reuniones locales o intercomarcales se discutían los intereses orgánicos, pero cuando se trataba de ejecutar una acción y estábamos todos de acuerdo, los compañeros dispuestos a todo se le presentaban al secretario y los demás seguían su curso, sin saber cuáles serían los que se encargarían. Ni siquiera intentaban quererlo saber. Y aclaro [que] los ejecutantes eran todos voluntarios. Sabían que, si caían en manos de la policía eran candidatos para la comisaría general de Barcelona. Allá los esperaba Badia con el aminal de Anguita, el guardia de más de dos metros de alto y más de cien kilos de peso que les saltaba sobre el vientre.

Josep Dencàs (esquerra) conseller de Governació i Miquel Badia (dreta) cap de la policia.

El compañero Navarro[37] creo que hizo la experiencia, pero calló. Era la muerte por la brutalidad de la tortura. Algunos callaban. Otros tardaban el máximo [en hablar] por dar tiempo que pudieran escapar los compañeros que estaban comprometidos. En Manresa también había un equipo de inspectores, entre ellos el Rubio, que usaban el mismo procedimiento. El compañero Vega[38] y otros pasaron por sus manos, y si son en vida, tal como el compañero mencionado, su salud da mucho que decir. Así es que cuando uno se comprometía a tomar la responsabilidad sabía lo que les esperaba.

Cada uno sirve por lo que sirve, así es que el compañero Salas Anton, Pedro Cano, Muro, Torrentallé, Chela[39] y otros tantos los encontrábamos siempre dispuestos en la propaganda y cuanto fuera necesario, salvo cuando se trataba de un movimiento revolucionario. Allí estaban casi todos presentes. La preparación corría a cargo de los que más arriba he mencionado.

La insurrección del 8 de diciembre de 1933

Otro golpe se preparaba el 8 de diciembre. Esta vez era la CNT la que llevaba la iniciativa, desde luego la FAI lo secundaba, y enteramente a su disposición por todo lo que era preciso y necesario. Así es que en cierta ocasión el compañero Corbella convocó una reunión para un asunto importante. Según los compañeros de Barcelona, por conducto del compañero Elizalde, le habían pedido si era posible material de foneria [fundición] para la fabricación de granadas. Habían pensado tal vez que la organización específica podría facilitar dicho material. La respuesta fue positiva.

Después de ponerse de acuerdo en el día que tenían de venir a buscarla, los compañeros voluntarios para facilitar la adquisición de este material nos presentamos a las diez de la noche al punto indicado, que no era otro que la fundición del Taller Desveus. Daba a la vía de los catalanes lugar a propósito para sacar el material convenido. Facilitado por la razón que Corbella y Pedro B. trabajaban a la casa. Todo marchó a la perfección. Pero los que faltaron a la cita fueron los compañeros de Barcelona. Llegamos al amanecer y nadie se presenta y ahora con prisas tuvimos que volver el material de donde lo sacamos para no comprometer a los dos compañeros que allí trabajaban. Fue justo porque poco tiempo después se empezaba el trabajo.

Algún tiempo después Corbella fue despedido de la fundición, o por falta de trabajo, o alguna indiscreción sobre lo pasado. Obligado a partir por razones económicas, fijó su residencia a Tarrassa[40]. Y al poco tiempo que tuvimos la sorpresa de verlo nombrado secretario del Comité Regional a lo que dio lugar por parte de la Oposición de Sabadell una campaña de calumnias de la peor especie. El secretario de la Federación local, Marcel Augé, publicó un artículo en El Diluvio, diario de Barcelona, saliendo a resaltar las propuestas que nos hicieron los de Esquerra al principio de la República.

No sabemos cómo se enteraron de este hecho. Desde luego si no fue por alguien de nuestra parte podía bien ser por parte de los políticos, puesto que muy bien se entendían. El caso es que Augé vació toda la hiel de sus entrañas en este artículo. Salió y aumentó con creces aquello de jefe de municipales que se había circulado por Manresa. Si es verdad que nos ofrecieron cargos del municipio podemos bien decir que ninguno aceptó, pero Augé y compañía hicieron de esto caballo de batalla para una nueva campaña de difamación. El Trabajo, semanario local o comarcal, ya no era suficiente. Recurrieron a la paginas de El Diluvio. Y como se dice “calumnia que algo queda”, hubo algunos compañeros que cayeron en la trampa. Desgraciadamente entre ellos uno que tenía mucha influencia a nuestros medios: era el compañero Alberola.

Empezó a escribir por los lugares que había pasado, donde tenía contactos de compañeros militantes, diciendo que el secretario del Comité Regional en cierta ocasión estuvo a punto de ser jefe de municipales. La cosa se iba propagando hasta que Corbella convocó a Lérida una reunión de compañeros. Entre ellos Domènech Magriñá, un miembro de la Federación Local de Lérida, y el secretario de la Federación Local de Manresa[41], que no era otro que Enrique Grau. Alberola fue también convocado. En este momento creo que residía en Fraga. La discusión empezó sobre el caso que allí nos condujo. Quien conoce el compañero Alberola sabe que tenía una facilidad de palabra poco común. Desplegó su retórica exponiendo casos ocurridos en nuestra organización de individuos que fueron y luego se comportaron mal y que en verdad todos los que estaban allí presentes la mayoría de estos casos no nos eran desconocidos. Por mucho a su pesar, al final cuatro palabras dichas por el secretario de la Federación Local de Manresa fueron las que tuvieron más valor y la cuestión quedó zanjada en el plano de la región y no se habló más del asunto.

En todas y estas, el 8 de Diciembre de 1933 se acercaba. Por lo que concierne nuestra comarca y aún más Manresa estábamos un poco cansados por los movimientos pasados, aunque seguíamos recogiendo material bélico y lo poníamos en depósitos y escondites, cosa que iba a cargo del Comité de Defensa. Por el problema de organización seguíamos celebrando plenos, reuniones y actos de propaganda. Todos sentíamos profundamente y con sinceridad que la revolución libertaria fuera un triunfo. Las ideas trasmitidas por los teóricos anarquista habían hecho mella a nuestra juventud entusiasta. Se leía a Faure, Malatesta, Fabbri, Urales, Reclús y Isaac Puente, también a Santillán y Pierre Besnard, con su federación de industrias. Convencidos que en España se podría implantar el Comunismo Libertario, sabíamos que para conseguirlo tendríamos que luchar. Dispuestos estábamos para hacerlo. En todos los lugares en giras y reuniones organizamos, en las charlas, nuestra única discusión era siempre la misma: el tiempo de una sociedad equitativa y sin clases. Y con estas ideas como Quijotes contra molinos de viento rompíamos nuestras lanzas.

El día llegó: ocho de Diciembre. Por todo España la Confederación inició la lucha. La intercomarcal Manresa Berga no fue muy brillante. Los movimientos del pasado junto con las huelgas de Sallent nos dejaron un poco debilitados. Por varias causas algunos compañeros estaban en la cárcel y otros tuvieron que irse a otros lugares por encontrarse perseguidos. Pero a pesar de todo algo intentamos, algún que otro sabotaje en Manresa.

Se pusieron tres cargas de dinamita. Solo saltó una, que fue el transformador de detrás de la fábrica de alcohol de la casa Cura, que al saltar dejó la mitad de la ciudad en la oscuridad. Pero el que más efecto habría hecho, si la carga hubiera sido puesta como es debido, es el trasformador de la Manresana, y otro que era de menor efecto, los compañeros que lo pusieron no fueron competentes. No sé si más valía que así fuera. Por consecuente un fracaso de más.

Pero las consecuencias fueron catastróficas por unos y por los otros. Por nuestra parte fue la trafica fin de la familia Seisdedos que fueron quemados vivos al interior de la casa. Fechoría que corrió a cargo del capitán de la guardia de asalto llamado Rojas. Esto y las consignas dadas por Manuel Azaña ministro de la guerra: “Ni prisioneros ni heridos, tiros a la barriga”. El comportamiento escandalizó al pueblo español que salió la caída del gobierno y con ello elecciones generales[42].

Les forces de l’ordre públic van executar a 22 pagesos, incloent l’incendi de la barraca de Seisdedos, amb la família i set bracers dins.

La campaña antielectoral que se desplegó por todo España afirmó la fuerza positiva que tenía la CNT y la FAI[43]. Una campaña tan extensiva nunca se había visto en el historial del anarcosindicalismo. Por todos los lugares, paredes y muros, habían pasado los pintores voluntarios metiendo el clásico “No votar”. Manifiestos y octavillas corrían de mano en mano. Desde luego la comarcal de Manresa a Berga no se quedó corta e inundó de papel escrito pueblos y ciudades. Como es de esperar ante una campaña tan intensiva el fracaso de las esquerras republicanas y socialistas, cosecharon el fracaso dando paso al Bienio Negro, Gil Robles, Lerroux, y Portela Valladares formaron el gobierno en lo que daba como lugar “tanto monta, monta tanto”[44].

El bienio negro, 1934

Con un gobierno de esta naturaleza las influencias cavernícolas se hicieron sentir. Levantaron la cabeza por todas partes. Nada habían comprendido del pasado. Querían olvidar que en España había una fuerza positiva que era la que hacía cambiar el clima moral del país. Y se lanzaron sin consideración con mentalidad cerril de una manada de burros.

Por lo que respecta a Manresa lo primero que hicieron fue atacar nuestra escuela, y de la manera más denigrante y soez, con aquello de calumnia que algo queda. Los padres de familia con el doctor [Isidre] Alabern a la cabeza publicaron un artículo en el diario El Pla de Bages, que era para gente que se las daba. Demostraron que ni siquiera eran buenos para tocar el bombo.

Su ataque contra nuestra escuela solo lo podían hacer ellos mismos. Decían que era una escuela sin moral y sin dios y que teníamos un crucifijo en un rincón que servía para hacer orinar a los alumnos, difamación gratuita. Lo que les dolía era que la escuela racionalista estaba al completo y debían temer que no hiciéramos otra, porque en verdad el compañero Díaz [Felipe Díez] le había dado un empuje tal que hacía placer de verla. Ya he dicho que no solamente mandaban a la escuela los hijos de militantes si no padres que no tenían ninguna afinidad ni política ni social. Su interés es, que se daban cuenta que sus hijos aprendían formidablemente y aprovechaban el tiempo.

Además, el movimiento escolar se extendía a la comarca. Así es que al pueblo de Navàs disponía de otra escuela sostenida y apoyada por la organización, de la cual el maestro uno era Teruel y el otro Call, dibujante[45]. Balsareny también disponía de otra escuela que su maestro era Reyne[46]. Así es que el movimiento escolar había tomado un impulso de consideración. Lo que para ellos era un peligro de capital importancia y habían de combatirlo a todo trance, con la difamación primero y, con los hechos después. Y el caso notando la primera oportunidad, la tuvieron lo mismo que en el 1909 asesinaron a Ferrer y Guardia promotor de la escuela racionalista y cerraron las escuelas. Esta oportunidad fue el 6 de Octubre de 1934. No fusilaron los maestros, pero, a lo que concierne a Manresa, clausuraron la escuela y el maestro Díaz [Felipe Díez] lo metieron en la cárcel. No creo que Navàs y Balsareny escaparan de la clausura.

El poco tiempo antes de las elecciones que tenían de causar la derrota de las izquierdas. Después del 8 de Diciembre es natural que todo [fuera] clausurado salvo los centros de cultura comprendido las escuelas, pero sindicatos y Solidaridad Obrera, esto actuó a la clandestinidad. Salía el periódico La Voz Confederal y Tierra y Libertad, clandestino. Por lo que concierne las cárceles de España estaban llenas y por consecuente Cataluña batía todos los récords. Los militantes eran insultados, torturados y cazados como alimañas, llegando hasta la exasperación.

Esto no podía continuar. A causa de esto se convocó un pleno regional clandestino. Esto era a principios de septiembre de 1934. Pleno que se celebró a las afueras de Tarrasa cerca de la montaña de Montcau. El orden del día, viendo que la reacción había pasado de los límites de la barbarie, era cuestión de contestar toca a taco. Tanto como decir el mismo procedimiento de los años 1920: hacer saltar las cabezas [de los] responsables de la actuación en que vivíamos[47]. El secretario que la representaba [la comarcal Manresa-Berga] viendo una cuestión de tan alta responsabilidad se abstuvo de votar, porque consideraba que antes tenía que convocar un pleno intercomarcal para exponer los acuerdos que se habían tomado [en] aquel pleno regional. No era cuestión de hacer una cuestión suya. Los acuerdos que se tomaran los enviaría al Comité Regional. Cuando estábamos preparando para celebrar el pleno los acontecimientos se precipitaron [por] el 6 de octubre, patrocinado por las izquierdas. [Cosa que evitó] de poner el plan en marcha.

El 6 de octubre de 1934

Por todo el país cayó como una bomba el movimiento del 6 de octubre. Asturias revolucionaria hicieron la Unión de Hermanos Proletarios. Republicanos, socialistas y anarcosindicalistas tuvieron en jaque la fuerza pública y el ejército. La Alianza Obrera en Catalunya con los escamots de estado catalán [se refiere a Estat Català] la fuerza de choque de Esquerra de Catalunya. Recuerdo aquellos días en Manresa veíamos los escamots paseando por la calle con el fusil, y como nos conocían nos miraban de reojo justo si no nos pegaban un tiro o no nos detenían como les pasó a los militantes de algún pueblo importante de la región, y en principal a Barcelona. La Modelo estaba llena y por falta de espacio tuvieron que servirse de algunos teatros de la capital Condal.

A pesar de todo esto la Federación Local de Manresa tuvo una reunión de militantes, a lo que dio lugar como resultado que la mayoría acordó desentenderse del movimiento. Los agravios que existían entre unos y otros, las injurias y las barbaridades que habían cometido con los militantes que habían caído a sus manos estaban lejos de olvidarlas. Salió el caso más infame que cometieron, y no hacía mucho tiempo.

Cuando los compañeros de Zaragoza hicieron la huelga general de cuarenta días, hicieron un llamamiento que acogieran sus hijos para mejor resistir. La Regional Catalana fue a Zaragoza a buscar los hijos de los huelguistas al llegar a Barcelona. Cuando los trabajadores de la ciudad recibieron a los niños, la fuerza pública cargó brutalmente dando el triste espectáculo de la violencia estatal bajo la responsabilidad de la Generalidad. La organización confederal como protesta desencadenó una huelga general por todo Cataluña. Naturalmente Manresa a parte [de] los trabajadores que estaban a la organización y, algunos, que, a pesar de estar a la oposición, respondieron el manifiesto que se tiró a la calle invitando a todos los hombres de conciencia y trabajadores en general. La Federación Local de la CNT mismo invitó personalmente la Oposición y como resultado fue la negativa. Así es que el paro fue parcial y no general.

Este caso fue caballo de batalla por parte de los compañeros que no quisieron secundar ni unirse con la Alianza Obrera de Manresa. Sus argumentos convencieron a la mayoría, pero como es costumbre a nuestra organización Confederal, libres eran los que quisieran ponerse a disposición del movimiento revolucionario animado por las izquierdas del país, con el objeto de no poner la CNT en juego para nada en absoluto.

Unos cuantos compañeros después de manifestar su opinión que era la de intervenir en todo movimiento revolucionario, siempre y cuando este tuviera un cariz progresista y fuera contra la reacción, por lo menos esta era la posición de todo defensor de la libertad. Recordamos el célebre Bakunin, que durante su vida había intervenido a todas las gestas revolucionarias de su tiempo. A pesar que la conducta de los que en este momento estaban a la calle se habían comportado con la organización y sus militantes, nuestra conciencia de revolucionarios era la de luchar a su lado, con el doble objetivo de procurar que la acción emprendida tomara caminos de una verdadera revolución. Por lo menos intentarlo. Mientras que si nos desinteresamos siempre nos podían echar a la cara que habíamos tomado la actitud del avestruz.

El Pla de Bages 9/10/1934 [Fets d’arreu]

El Pla de Bages 9/10/1934 [Fets a la Comarca]

El Pla de Bages 9/10/1934 [Fets a Manresa]

Nos presentamos al Comité Revolucionario de Alianza Obrera y nos pusimos a su disposición. Nos tomaron casi fríamente. Nos pidieron si la CNT estaba representada por nosotros, a la que contestamos con la negativa. Nos mandaron con los otros que tenían el cuartel general al centro de dependientes, lugar el salón del café, mientras que la sala de conferencias estaba el comité revolucionario.

Una vez instalados en lugar indicado, los escamots y, otros que no lo eran, empezaron a rodearnos un poco extrañados, de ver nuestra presencia. Casi todos íbamos armados de armas cortas entre el siete setenta y cinco y el nueve corto. Sólo había uno que no llevaba arma, a lo que el compañero Plans [le] ofreció la suya mientras iba a buscar otra para él. En el momento de cogerla y ponérsela a la cintura los escamots, con una gran sonrisa y con emoción, dijeron “vosotros sí que sois hombres”. Otros dijeron “nunca más atacaré a los militantes de la FAI ni diré mal de ellos”. Por el momento ya empezamos a adquirir una victoria, la de la simpatía.

Media hora hacía que estábamos discutiendo cuando el jefe de los escamots Mariano Oms[48] apareció con emoción y dio la orden de retirarnos todos porque el coronel del regimiento daba media hora de tiempo. Al cabo de este lapso de media hora, saldría [a] la calle con sus fuerzas. La decepción cayó como un cubo de agua fría sobre las fuerzas del ejército catalán y sus simpatizantes.

Delante de tal orden y viendo que todos escapaban los compañeros no tuvimos otra alternativa que hacer lo que hacían los demás. El día siguiente, domingo, las únicas fuerzas que patrullaban por la calle era la Guardia Civil y la tropa y, de los escamots, ni hablar. Los fusiles desaparecieron y si se pasaban por la calle, algunos iban con la cabeza baja y a paso ligero porque la represión había empezado. Todos los centros de izquierda y sindicatos se clausuraron.

Nos invitaron a una reunión clandestina que se hizo a Puy Marengue [Puigberenguer] pero de los más responsables no había casi ninguno. Total, la situación era más que lamentable, y mucho más cuando por la noche del Domingo nos enteramos del catastrófico resultado de Barcelona. [Con] el cañonazo del general Batet que costó la vida de Comte[49] el Centro de Dependientes[50] y los demás desertaron [de] las calles y los hubo que tiraron el fusil en mitad de la calle, a lo que dio lugar que compañeros de la FAI CNT los recogieron y los pusieron en lugar seguro. Y esto no es un cuento porque poco tiempo después cuatro de estos fusiles vinieron a parar a Manresa y durante algunos días fueron ocultos en el número 23 de la calle Era del Firmat.

El día siguiente, lunes, viendo que el local de la CNT no lo habían clausurado decidimos tomar una reunión de militantes. Apenas sí hacía media hora que estábamos reunidos, dos mujeres del lupanar, a pie descalzo, subieron corriendo [para] advertirnos que el sargento “Mala Cosa” había dado la orden a dos soldados que fueran a buscar refuerzos al cuartel para asaltar el sindicato. Se habían dado cuenta que había una reunión [en] la Era de la Esquerra, lugar donde se situaba la Federación Local. Es una calle que tiene una pendiente bastante pronunciada. Por un lado, había balcones bajos, a lo que dio lugar que algunos compañeros saltaran por el balcón y otros salieran por la puerta. Pero no tuvimos el tiempo de salir quedando así prisioneros y conducidos al cuartel custodiados por los soldados bajo el mando del sargento López de sobrenombre “Mala Casa”[51].

Nada encontró. Era demasiado alcornoque para algo encontrar. De mi casa se llevó un libro de la biblioteca. Se debía creer que se llevaba algo muy importante y no era otra cosa que el libro “Reacción y Revolución” de Pi i Margall y unas cuartillas escritas que le[s] dio mucha importancia sin tenerla. No encontró nada más porque [de] lo que buscaba pasó por encima sin saber que podía saltar tan alto que podía salir por el tejado en vez de la puerta. ¡Pobres de mis viejos y hermanos lo que pasaron! No hay duda que fuimos tratados con respeto y consideración hasta el punto que, por asunto que no recuerdo, el compañero Casasayas[52] acompañado por dos soldados pudo ir a su casa. El día siguiente la gente de Manresa supo que un grupo de la FAI había sido cogido y metido en la cárcel. Estuvieron consternados porque dijeron que éramos los únicos que podíamos hacer la revolución. Desde luego exageraron, como siempre, puesto que seis prisioneros poco eran para hacer una revolución. Dos años después vieron los resultados.

Nos tildaron de extremistas de violentos y revolucionarios. Todo cuanto ocurría, éramos la FAI los responsables, pero cuando perdieron el poder político no vacilaron a recorrer [recurrir] a la violencia para conquistar lo que perdieron, y por ello buscaron el grupo de los que antes habían insultado. La prueba la dieron en Asturias. Los anarquistas y sindicalistas fueron invitados a la fiesta y, en Cataluña, Dencàs el fatídico pedía socorro por Radio Barcelona a los militantes de extrema izquierda, por no decir los anarquistas. A lo que respondieron los que estábamos libres porque las tres cuartas partes estaban a la cárcel. Cuando ya no cabían los metieron encerrados por los teatros del Paralelo. El resto fuimos presente[s] a la contienda, por lo que respecta a la comarca del Alto Llobregat y Cardoner. Pero los que más se distinguieron fueron los compañeros de Navàs sin querer demeritar lo que pudieron hacer los demás.

[Continuarà]


Notes

[1] Grau se equivoca con la fecha, ya que tuvo lugar en 1932.

[2] José Navarro Vergara.

[3] Val podría ser Ramon Val o Guzmán Val Guallart. El resto Josep Farriols Santamaria, T. Cano, Martínez podría ser Manuel o quizás Juan Martínez, y probablemente Enrique Flores, aunque había otros militantes con el mismo apellido.

[4] Florenci Mas Gibanell

[5] Ángel Ferrer, alias Nin.

[6] Tal vez se refiere a Leonci Sanllehí

[7] Miquel Bueno Gil

[8] Solamente partió un barco llamado, Buenos Aires, con destino a Guinea Ecuatorial. Hizo parada en Cádiz para recoger otros presos revolucionarios. A su regreso del África ecuatorial, lugar cuyas autoridades se negaron a recibir a los presos, hizo paradas en Fuerteventura y en el Sáhara español.

[9] Miquel Casanovas

[10] Antoni Camps Vives

[11] Patrici Garrós

[12] Antoni Torrentallé

[13] Podría tratarse de un hermano de Jaume Arnau Cos, trabajador de la Pirelli, o bien de Isidre Arnau.

[14] Julio de 1931

[15] Podría ser Joan Vilardaga Cortada.

[16] Ramon Plans

[17] Maria Salmaurí

[18] Ramona Berni Toldrà

[19] Joan Parcerisas, alias el francés

[20] Valentí Piñol

[21] Estanislau Sanfeliu

[22] Felipe Díez Sada

[23] Vicente Satina Vela

[24] Habla de la primera mitad de 1932, antes de formarse el primer comité de defensa, que debió comenzar a funcionar hacia finales de aquel año.

[25] Para entonces se había desbaratado el grupo de acción de 1931-1932, con Corbella o Camps fuera de Manresa se había perdido capacidad de planificación o lo que se sumaba un exceso de confianza u “optimismo revolucionario” por parte de los nuevos integrantes de los grupos de acción manresanos.

[26] Cristóbal Albadatrecu.

[27] Acaba de decir que se llamaba Fidel Torres, pero notemos que Ramon Torres se llamaba aquel militante que llegó a Manresa en 1927. Quizás se tratase de éste.

[28] Emilià Martínez Espinosa

[29] Zurita Cervelló.

[30] En Sallent fueron acribillados por la Guardia Civil Francesc Codina Casas y Andrés Martínez García.

[31] José Yepes.

[32] Miquel Badia i Capell.

[33] Josep Dencàs i Puigdollers.

[34] Se refiere a Paulino Malsand Blanco, Gabriel Piedra y Manuel Ruiz Cintas.

[35] Seguramente sea Josep Solé Tresserra

[36] Escribe Plans o Planas indistintamente. Seguramente se trata de Ramon Planas, trabajador de la Pirelli y militante del sindicato del Caucho.

[37] Seguramente se refiere a Diego Navarro de Sallent

[38] Presumiblemente se refiere a J. Vega, militante de Sallent. Más adelante le dedica unas líneas.

[39] Los nombres que no salen completos y no han sido mencionados antes son Carmel Muro y Juan Chela.

[40] Corbella fue nombrado secretario a finales de junio de 1933, por tanto, todo este capítulo del robo de material de Desveus tuvo que ocurrir en los primeros meses de este año y no tendrían relación con la insurrección de diciembre.

[41] En esos momentos la escisión treintista era un hecho. Se refiere o bien a la Federación Local de Sindicatos de la CNT (afiados con el sector oficial) o bien a la Federación Local de Grupos Anarquistas de Manresa. Presumimos que se trataba de ésta última y en adelante se sigue refiriendo en esos términos a lo que en la práctica era la FAI de Manresa.

[42] Este episodio tuvo lugar en Casas Viejas y ocurrió el 8 de enero de 1933. El autor confunde los hechos.

[43] De nuevo confunde hechos. La campaña antielectoral se realizó con ocasión de las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933. De hecho, la CNT desencadenó el movimiento el 8 de diciembre precisamente por que ese era el día en que tomaba posesión el nuevo gobierno de derechas.

[44] Gil Robles no tomó posesión esta vez, si no que entró al gobierno el 6 de octubre de 1934, y esta fue una de las principales razones para la revolución que se inició ese día.

[45] De hecho la escuela racionalista de Navàs funcionaba desde 1923. Sus maestros fueron Juan Teruel Munuera y Joan Call Bonet.

[46] Eloi Regné.

[47] Esta afirmación es importante a nivel histórico, dado el destino final de los hermanos Badia, ejecutados por algún grupo de la FAI de Barcelona el 29 de abril de 1936. Faltaría consultar esas actas del pleno de septiembre de 1934.

[48] Marià Homs Montserrat

[49] Jaume Comte, militante destacado del Partit Català Proletari.

[50] El Centre de Dependents, situado en la Muralla de Sant Domènec, era la sede de la Associació de Dependents del Comerç i la Indústria (ADCI) de Manresa. Esta fue la entidad que alojó el comité revolucionario de Octubre de 1934.

[51] No se acaba de entender bien la letra de Grau. Era Mala Casa o Mala Cosa.

[52] Seguramente se refiere a Josep Casasayas Rebordosa

Enric Grau i Calafell (1908-1992). Memòries [1]

Enric Grau i Calafell (Manresa, 02/04/1908 i Marsella, 14/09/1992), va ser un militant manresà de la CNT i de la FAI dels anys 20 i 30. Aquest text relata amb summe detall aspectes clandestins i conspiratius habitualment desconeguts i ens mostra el funcionament d’aquells grups anarquistes implicats en les insurreccions de l’època. El text té valor no sols per aquest aspecte sinó per ser un relat de memòria local manresana des del punt de vista de la militància anarquista. Grau va passar pels grups d’afinitat anarquista i més tard va exercir càrrecs orgànics en la FAI, de la qual va ser secretari de la Federació Local de Grups Anarquistes de Manresa i en la CNT, arribant a secretari del Comitè Intercomarcal en 1936. En la guerra va ser membre del Comitè Revolucionari Antifeixista de Manresa, representant a la FAI i exercint la funció d’organitzar les primeres milícies que van partir de la ciutat. Precisament la Guerra Civil és el punt feble d’aquest relat, que s’explica perquè Grau ja havia d’estar cansat d’escriure.
Aquest document de 78 pàgines manuscrites procedeix dels papers de Pedro Flores, guardats en el Arxiu Comarcal del Bages. Tots dos militants anarquistes van intercanviar quantiosa correspondència entre els anys 60 i 80. Flores estava escrivint la història del moviment llibertari i anarcosindicalista de la comarca i Grau era una de les seves principals fonts primàries. En les seves cartes hi ha un interès evident de situar correctament els fets i de recordar els noms dels militants. Encara que no s’indica la data, la carta va haver d’estar escrita entre 1978 i 1980 i segurament li va servir de base per a unes memòries escrites en 1985 anomenades “Recorregut per la meva vida”.
Finalment, cal indicar que el text, relatat en llenguatge molt senzill, propi d’un autodidacta, conté tants errors ortogràfics i sintàctics que no poques frases s’han hagut de corregir per a facilitar la seva comprensió, especialment en el que concerneix a puntació i accentuació. La majoria dels errors en les preposicions s’han deixat intactes perquè serveixin per a transmetre millor el caràcter de Grau. Hem afegit algunes notes explicatives i a més s’ha intentat completar els noms dels militants en la mesura que sigui possible.

La cuestión social

Manresa 1916, ciudad de siete conventos y siete iglesias… Quiero decir con esto que de tiempo infinito existían estos centros de infección moral. Pero lo que nos concierne en este relato es la historia del movimiento obrero y sindical de Manresa y comarca antes de 1916.

Los parias del Trabajo estaban considerados menos que las bestias. Se aplicaba al pie de la letra la maldición divina del “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. De las 24 horas del día, doce se pasaban dentro de la fábrica y el taller. A eso habría que añadirle una hora de camino. El proletariado pasaba más de la mitad de su vida sometido a la obligación del trabajo. A las cuatro de la mañana había que levantarse para estar a la hora a la fábrica. Y todo por un miserable salario que no podía, siquiera, cubrir las más perentorias necesidades: ni el vestir ni el comer.

Las leyes sociales eran letra muerta y los patronos se las saltaban por la torera. Apenas sí existían leyes de accidente de trabajo y las de enfermedad. Pero es que el hospital lo habían hecho para los pobres, y no había ninguna cobertura para las enfermedades adquiridas por el trabajo, que no eran pocas precisamente, puesto que no se hacía nada para evitar la tremenda insalubridad que existía en fábricas y talleres.

El arte fabril y textil era un verdadero foco antihigiénico y no tenía ninguna garantía de seguridad. En el verano, dentro [de] estas fábricas, hacía una calor sofocante que se entremezclaba con los aceites minerales calentados por el frotamiento de los cojinetes. Por tanto, se concentraba un hedor pestilente que te cortaba la respiración. Los sudores humanos que emanaban de los cuerpos descuidados porque faltaba el tiempo para cuidarse y limpiarse a conveniencia.

En su conjunto, aquello más que una fábrica de tejidos era una auténtica fábrica de tuberculosos que a los cuarenta años ya llevaban el signo de la vejez en sus rostros. Todo el mundo vivía resignado y no demostraba ninguna reacción ni gesto de rebeldía digno de este nombre. Estaban resignados hasta la médula, como corderos que esperan la hora definitiva.

Confiados a la palabra mística del cristianismo, impregnado hasta los huesos, labor hecha por los tonsurados de la Iglesia que les prometían un paraíso a cambio de su sufrimiento y así eran capaces de soportar miseria e injusticias. No les faltaban misas y sermones o amenazas con el infierno, a aquellos que, no queriendo resignarse a tanta infamia, que eran los menos, como si no fuera bastante infierno las doce horas de trabajo o más que pasaban a estos antros insalubres tenidos por fábricas y talleres.

Los inicios del Sindicato Único

En el año 1917, tuvo lugar un acontecimiento singular para aquella población que vivía en la mayor monotonía embrutecedora, esa de los hechos sin importancia de cada día. Se proclamó una huelga general de ferrocarriles en toda España, traída de la mano del Partido Socialista Obrero Español y la Unión General de Trabajadores, que sin embargo tuvo un fracaso rotundo, como se suponía que iba a ocurrir.

Vaga de Ferroviaris. El Socialista 9 d’agost de 1917

Manresa que contaba con su sindicato ferroviario secundó el movimiento huelguista, y con tal suceso, el pueblo en general se destapó con toda clase de comentarios. Era una cosa nueva para un pueblo adormecido. Además, la revolución Rusa daba lugar a conversaciones diferentes, que no se habían mantenido nunca hasta este momento.

En bares y tabernas, en la plaza del mercado, se decía que el presidente del sindicato ferroviario había sido encarcelado durante la noche, cosa falsa porque el presidente durmió con buen sueño en la cama. Y lo hizo en el mismo cuarto junto que su hermano menor. El presidente no era otro que José Grau[1].

Todo el pueblo trabajador, los parias de la gleba, comenzó a levantar la cabeza gracias a los aires de la Revolución de 1917 y el final de la guerra del 14. Su influencia empezaba a llegar a las masas. El Sindicato Único de la CNT empezó a organizarse. Los obreros empezaron a tomar conciencia de la necesidad de organizarse para exigirle sus reivindicaciones a unos patronos que se habían enriquecido gracias a la guerra.

Todas las ventajas eran para la patronal catalana – y no catalana – que fabricaron durante años toda clase de objetos para aprovisionar a los ejércitos combatientes en la Gran Guerra. No importaba que lo se fabricara. Todo valía; hasta la porquería. Los hubo que se arruinaron porque abusaron tanto que a la hora del pago los comerciantes se negaron a comprar. Todo el país sufría los efectos de estos abusos y las mercancías escaseaban dando lugar a un aumento de los precios. Escaseaban los artículos de primera necesidad tales como aceite, vino, carbón y el poco tabaco que había, detestable, ¡quien no se acordará de aquellas colas en los estancos de tabaco! Ridículo, ciertamente, pero verídico. Todo eran objetos transformados en divisas que pasaban la frontera. Todo eran beneficios en provecho de unos pocos en detrimento de los más. De la ciudad de Manresa hubo familias que amasaron fortunas de gran consideración. Negociaban con todo lo que les llegaba a las manos, chatarra, hierros viejos, trapos… Otros con textiles, con maderas algunos, otros con vino… Todo era bueno para negociar. Acostumbrados a ganar el cien por cien, querían continuar este camino de oro, pero la guerra se terminó. Y con ella, llegaron sus secuelas, como es natural.

El Sindicato Único se instaló en Manresa en la calle de las Picas y empezó su obra positiva. Hizo un llamamiento a todos los obreros de la ciudad, que acudieron en masa. La brecha se abrió, conscientes las masas de que la unión hace la fuerza. Empezaron a establecer el plan de combate y comenzaron las reivindicaciones. La primera y principal: terminar con la jornada de doce horas y establecer las ocho en su lugar.

La lucha fue tenaz y consecuente. La patronal utilizó en profusión todos los medios que estuvieron al alcance de la mano: la calumnia, la delación y la persecución de los militantes, que en aquella ocasión habían aceptado cargos de responsabilidad.

En aquel tiempo el animador del Sindicato Único era el compañero Espinal que desplegó una actividad eficaz y alentó a los compañeros a que lo siguieran[2]. Por el Fabril, estaban los hermanos Figueras, Casajuana y el Roset de los Cinteros; por la Madera, Fornells, Nardi, Valdés, Minguet y Fitó. En Metalurgia, Melitón y otros que el nombre me es desconocido. En Artes Blancas se encontraban Anton Augé y José Grau en Panaderos. Este último había sido despedido de los Caminos de Hierro del Norte a raíz de la huelga que se perdió en el 17.

En Fideeros estaba el Pepe el fideero, que es el único nombre que conozco. Por el ramo de la Construcción formaba parte el equipo de Eusebio, Camps, Cabot y el Camps dicho Josep, “el de la Pipa”. De Barcelona vinieron algunos compañeros, que recuerde, el compañero Flores y García Oliver, que estaba en Camareros. Otro compañero que estaba en Artes Gráficas era el compañero [Mariano] Prat, que durante la segunda época fuera director del semanario comarcal El Trabajo.

Solidaridad Obrera 06-12-1916

Segell del Sindicat

Solidaridad Obrera 06-03-1917

Solidaridad Obrera 30-12-1917

Todo se movía con entusiasmo y voluntad. Y esos militantes eran secundados por varios compañeros que si no llegaron a tener una militancia muy larga no es menos cierto que secundaban el movimiento sindical con fe y voluntad. Los obreros acudían convencidos al Sindicato Único porque se habían dado cuenta de la fuerza que representaba el hecho que los productores estuvieran en unión compacta, unidos democráticamente, discutiendo su propio destino y que pudieran arreglar los asuntos que les concernía sin necesidad de jefes ni ejecutivas de esas que aplican el sistema de ordenar sin discutir, anulando toda iniciativa individual. En cambio, en el Sindicato Único, afecto a la CNT, era la asamblea la que decidía libremente lo que estimaba más oportuno en el plan de luchas contra la patronal. La organización sindical sufrió de un impulso tan decisivo que la reacción de Manresa y su comarca tembló ante una avalancha tan compacta y decisiva. Esto les dio motivos para una ofensiva por parte de toda la patronal de Cataluña, que empezó en el otoño de 1919. El movimiento sindical día a día empezaba a ganar a los trabajadores como un torrente arrollador que levanta los obstáculos que encuentra a su paso, sacudiendo el polvo de los perjuicios que les habían inculcado durante tantos años los salvadores de almas, con promesas de paraísos encontrarían la recompensa del sufrimiento sobre la tierra. Los ojos se abrían y la rebeldía nacía. Todo esto lo soportaron resignados a sus miserias y mediante gran sufrimiento, tanto físico como moral. Paulatinamente los obreros tomaban conciencia de su valor y los cuentos tártaros de la Iglesia perdían su valor y, como es natural, la reacción no se resignaba a perder sus ovejas.

Para contrastar la influencia he aquí que los padres jesuitas organizaron unos mítines en la iglesia de Santo Domingo para convencer a los trabajadores manresanos de que eran engañados por los dirigentes sindicalistas. Como es natural la respuesta no se hizo esperar. Al llamamiento de la Compañía de Jesús, acudieron militantes y simpatizantes, curiosos y amantes de toda clase de emociones – que la ocasión se les presentaba propicia, y no faltaron.

Para el primer día se organizó un concierto de silbidos acompañado de golpes de percusión a cualquier cosa que ocasionara ruido estridente. Se hizo un ruido tal que parecía un terremoto. También hubo una lluvia de patatas y tomates en estado semiputrefacto. Finalmente, los oradores ante un éxito tan contundente decidieron salir por la puerta trasera.

Al día siguiente no se dieron por vencidos y volvieron a la carga. El público también era más numeroso y disponía de medios más eficaces. Para armar ruido se emplearon petardos callejeros y toda clase de instrumentos para así armar mejor la cencerrada. Esto duró cuatro o cinco días. Hasta se llegaron arrastrar los confesionarios a la calle y, con estos y otras, resultó que “Sancho con la Iglesia hemos topado”. Los civilones tomaron parte en la fiesta y, por cierto, fueron mal recibidos por los antimítines y hubo pedradas y algunas contusiones de una parte y otra. Total, que la fiesta terminó y los mítines contra el sindicato también.

De esta voluntad, siguió un gran entusiasmo y se organizaron toda clase de iniciativas y actos culturales: desde grupos de artistas amateurs que representaban obras de teatro de genero social, se daban conferencias y mítines, giras campestres donde el coro que habían organizado los compañeros cantaban “Hijos del Pueblo” y otras canciones revolucionarias.

El Primero de Mayo, todos los años, se organizaba la gira a la “fuente del Soroll” a la orilla del Llobregat. A la sombra de la arboleda se ejecutaba teatro, se cantaba y se hacían charlas y juegos muy divertidos. Sin embargo, la fiesta siempre era honorada por los tricornios de los civilones que se presentaban con actitud provocativa.

Los mítines de afirmación sindical eran muy frecuentes. De ello se hacía cargo la comisión organizadora y en principio se ejecutaban en el Teatro Nuevo de Manresa, pero a los actos acudían muchos compañeros de la comarcal. Muchos compañeros de aquella época hablaron en la tribuna, entre ellos Salvador Seguí, Pestaña, Peiró, Claramunt y otros muchos más.

No puedo dejar al olvido un hecho que tuvo lugar en uno de esos mítines: cuando los trabajadores estaban dispuestos a escuchar los compañeros que iban a dirigir la palabra, vieron con asombro como aparecían en el escenario los esbirros de la guardia civil con sus fusiles apuntando al público con actitud amenazante. Gracias a la serenidad de los compañeros de la tribuna, que aconsejaron calma a la gente, y esta paulatinamente fue evacuando la sala, no ocurrió ningún atropello, que en el fondo es lo que buscaban[3]. La provocación fue organizada una vez más por la reacción encarnada por un capitán de la Guardia Civil que en aquella época era el terror de Manresa y comarca. Tipo de instintos

malvados que por divisa tenía la crueldad. La reacción manresana tenía una buena parte de responsabilidad de lo que se pasó aquel día en el Teatro Nuevo. Estaban de concierto con este tipo de sujetos que eran el soporte de la patronal manresana. Generaban las vejaciones y humillaciones, con las consiguientes calumnias a granel, y las divulgaban con un esmero y una maestría que nada tenían que envidiar a Don Bausilio [Don Basilio] con la romanza[4] del calumniador tan bien escrita por Bonmarchais [Beaumarchais].

Esto y la cárcel por orden gubernativa, sin contar con los malos tratos de la Guardia Civil, siempre dispuesta a su labor infame de masacrar obreros cuando estos no se resignaban a soportar la infamante explotación de la patronal.

Al mismo tiempo que esto ocurría se iba orientando a los adherentes del sindicato. Este hecho tenaz y consecuente daba sus frutos. Y la prueba era que los compañeros que caían en la cárcel no eran abandonados. El pueblo productor no se olvidaba de sus presos, todos los días de visita acudían a la cárcel, a confortar y dar coraje con sus visitas a los compañeros. Los domingos había una cola de consideración en la puerta de la cárcel de Manresa y cada visitante lleva objetos de todo género, tanto comestibles, como para fumar, sin mencionar cosas de tipo cultural como los libros. La solidaridad era positiva y contundente.

La guerra de clases de 1919-1923

A finales del verano de 1919 fue declarado el “lock-out”. La patronal catalana decidió paralizar todas las industrias de la región, fábricas y talleres, salvo lo que estaba relacionado con la alimentación. El drama para los asalariados como es de suponer no se hizo esperar. Cada pueblo de la región hizo todo lo que estuvo a su alcance para ayudar los más necesitados. Tres meses todo paralizado. Es inútil decir el esfuerzo que esto suponía. Manresa ciudad medio industrial medio agrícola pudo resolver sin dificultad el golpe infame que la burguesía le asestó al pueblo trabajador.

Hubo algunos casos lamentables de necesidad a pesar de la solidaridad hacia los casos más desesperados. Sin embargo, el sindicato no pudo evitar que algunas muchachas se prostituyeran ante unos infames individuos de baja moral, a pesar de formar parte de la supuesta sociedad de los buenos principios que, en esos momentos no contenta de someter al pacto del hambre a los trabajadores, prostituían a sus hijas. Y todo esto en nombre de la moral cristiana, porque entre estos sujetos formaba parte el mismo cura párroco de la Seu de Manresa.

Família obrera sense recursos per la situació social del lock-out al 1919-1920

Durante estos tres meses las provocaciones no faltaron en toda la línea. Desde aprisionar a los militantes perseguidos empleados a todas las infamias que llegaron a pregonar los cavernícolas al mando de los señores. Tenían toda una fila de sacristanes y beatas de todo género, portadores en su rostro macabro del oscurantismo de la caverna.

Y al final salieron triunfantes. El hambre impuso la razón del más fuerte. Pusieron otra vez la industria en marcha imponiendo la jornada de 10 horas para aquel que quisiera aceptar el trabajo. No eran las doce horas de antes, pero sí fueron las diez.

Pero a pesar de los pesares el sindicato se mantuvo en pie. Menos afiliados pero suficientes para mantener su presencia y empezar la lucha de nuevo. La patronal catalana seguro que no volvería a empezar la aventura de otro “lock-out” porque su fanfarronada les costó bien cara con la pérdida de algunos mercados internacionales.

La tragedia sangrienta que emprendieron los de la burguesía catalana patrocinada por el General Martínez Anido, Arlegui y Brabo Portillo dio pie a la formación de una banda de asesinos a sueldo que constituyeron un Sindicato Libre. Se llamaba Libre porque estaban autorizados a portar pistola con el objeto de asesinar a los militantes de la Confederación que estaban en los cargos de más responsabilidad y contra todo lo que era considerado un estorbo a la patronal de Cataluña.

Miguel Arlegui, Inspector General de Seguretat. General Martínez Anido, Governador civil. Bravo Portillo, Inspector cap de secció.

Muchos compañeros pagaron con su vida, siendo liquidados por estos miserables y cobardes asesinos. Una lista de militantes que cayeron en esta época sería muy larga. Incluso fueron asesinados hombres tales como el abogado Layret, porque había defendido militantes de la organización y, como es natural, era simpatizante al mismo tiempo.

Indiscutiblemente en Manresa no podía faltar esa banda de cretinos criminales a sueldo porque esta abominable escoria se encuentra en todas partes. Como sujeto de baja ralea, y jefe de la banda, estaba el siniestro Viñals. Se hizo famoso por su actuación nefasta intentando asesinar al compañero Ángel Pestaña en la calle Cantarell. Lo dejaron mal herido, dándolo por muerto. Esta fechoría la hicieron entre el veinte o veinte uno[5]. La banda Viñals tenía que justificar el sueldo recibido por la patronal manresana. Pestaña era un militante interesante, gozaba de mucha simpatía en del pueblo productor. Así que valía una prima suplementaria.

Localització d’on van intentar assassinar a Ángel Pestaña al carrer Cantarell de Manresa.

Lejos de intimidar a los obreros manresanos ocurrió lo contrario. Fueron más firmes que nunca y más solidarios y combativos para la defensa de sus reivindicaciones. Ante esto la patronal, tuvo que buscar otros medios para deshacerse del Sindicato Único, inútil empeño. No obstante, lograron erosionar la organización sindical con el caso del gremio de camareros que se declararon sindicato autónomo, lo mismo ocurrió con los albañiles que también se hicieron bando aparte.

A pesar de todo, la organización del Sindicato Único siguió firme, con paso seguro a sus propósitos. Y así lo demostró con la iniciativa de pagar cada afiliado una jornada de trabajo para construir una casa del pueblo. Desde luego mediante donación voluntaria. La decisión fue discutida en asamblea magna donde los acuerdos eran decisorios, con el atenuante que el capital reunido sería depositado en un banco durante el tiempo que hiciera falta para llevar a cabo los trámites para emprender la compra del terreno y la construcción.

El dinero fue depositado en la Banca Padró bajo la responsabilidad de diez compañeros firmantes. El capital no se podía retirar sin la firma de los diez. Recuerdo, o supongo que los nombres fueron, Bascomte por construcción, [Maurici] Fornells por la madera, Eusebi por albañiles y Nardi por la madera, y que me perdonen los demás si descuidé su nombre.

La guerra entre la patronal y el Sindicato Único era una guerra a muerte en esos momentos. Para responder a la agresión de los sindicatos libres se organizaron grupos de acción. Hombres firmes y decididos que hicieron frente a los libereños [se refiere a los militantes del Sindicato Libre] abatiendo algunos en la capital barcelonesa y esto repercutió en Manresa también.

Uno de los patronos, el fabricante de tejidos Olivares, fue abatido en la puerta misma de su fábrica, en [la] calle donde se encontraba el Teatro Nuevo. No puedo decir la razón de su ejecución porque ha sido siempre muy confusa. Algunos dijeron que era la misma patronal la que ordenó la ejecución del patrono Oliveras, por divergencias internas. Por información de algunos viejos militantes muchos años después, me supuse que fue ejecutado porque hacía el doble juego: por una parte, se mostraba liberal hacia sus obreros y, por detrás, era todo lo contrario. Fuera como fuera, [fue] el primer patrono que cayó sobre el pavimento de una acera manresana que se juzgaba como ciudad tranquila. Aquí no llegó el problema a la agudez de otros lugares como Sabadell y Terrassa. No obstante, se sentía viva satisfacción cuando caían individuos de la reacción, tales como el Cardenal Soldevila, Conde de Salvatierrra, Brabo Portillo, y todos los que siguieron la misma carrera.

Los ánimos se calentaron y el barómetro de la violencia subía la presión. Así ocurrió el famoso hecho del café llamado La Gàbia [o Café Alhambra] en donde el compañero Figueras[6] vació el cargador de su pistola sobre un grupo de pistoleros entre los que se encontraba Viñals tomando el café tranquilamente. Junto con dos compañeros pasando por albur [azar] los vio y dijo: “lástima que no tenga una pistola, sino que es lo que recibirían”. Uno de los compañeros le dijo, “si es por eso, toma la mía”. Y cosa hecha: les envió el plomo.

Pero con tan mala pata que no recibieron ni un arañazo. Fueron por el pánico y nada más, por el contra el compañero Figueras se cargó una condena de 5 años al penal de Burgos. Para los del Único no se iban con bromas entre el presidio y la ley de fugas perpetrado por los desalmados de la Guardia Civil, en las filas del sindicalismo se hizo un hueco de consideración en general donde la batalla fue más dura que por supuesto era Barcelona.

La vida continuaba con la rutina de todos los días. Huelgas, litigios entre capital y trabajo. Y así llegamos a las cercanías del 23. Por aquel entonces la violencia había llegado a su punto álgido, se atracaban los bancos, la calle era un campo de tiro. Los pistoleros del libre contra los grupos de acción del Sindicato Único. [En] Manresa mismo fue atracado el banco Padró, el lugar que tenían los fondos destinados para la construcción de la casa del pueblo. Fracasaron en su intento, el golpe movilizó toda la fuerza pública manresana, comprendido [incluso] el “somatén”, pero los atracadores se esfumaron como el humo. Durante dos o tres días tuvieron la ciudad sitiada sin resultado alguno, lo que dio lugar a pensar que los maleantes no eran otros que los mismos libreños que intentaban robar los fondos del Sindicato Único. Al menos esto era la opinión general de los manresanos.

No ocurrió lo mismo con los atracadores de Tarrasa y observé este caso porque ellos fracasaron también, pero fueron cogidos y condenados a muerte. El mismo día de la ejecución ocurrió un hecho que sin tener nada que ver con los condenados, [afectó a] dos compañeros del Único de Manresa, sobre todo Artal, [quien] tuvo la mala iniciativa de transportar material bélico a Barcelona y como no podía ir solo se lo propuso a Minguet para acompañarle a lo cual este último observó el peligro de ir por carretera con un cargamento de esta naturaleza puesto que en Tarrasa había las ejecuciones. Artal le dijo que tenía miedo. Al hacer una observación de esta naturaleza Minguet suponía que al dárselas de cobarde su amor propio no admitía a tal aprieto. Era pequeño de estatura y muy joven, pero muy grande y decidido a la acción. No tuvo que decir dos veces que tenía miedo y allá fueron, carretera adelante, con coche y cargamento. Y lo que tenía de llegar, llegó. En las cercanías de Tarrasa se encontraron con la Guardia Civil y el resultado se puede figurar cual fue.

El día siguiente toda la prensa echó las campanas al vuelo. Se hicieron reportajes de todos los estilos diciendo tantas barbaridades que de lo trágico pasó a lo cómico. Llegaron a suponer que Artal y Minguet[7] los dos solos con una docena de bombas de mano, iban a liberar los condenados de Tarrasa.

Todo el coro vocinglero de la reacción manresana, de burgueses, curas y beatas con sus sacristanes, pusieron la voz al cielo inventando tantas fantasías que solo los timoratos y gente de pocas luces pudieron tragar el anzuelo.

Total, la mala iniciativa de Artal dio como resultado unos cuantos años de presidio, tras el cual fueron liberados entre el 28 y 29. Los detractores del Sindicato Único les empezaron a decir a los trabajadores que las cuotas del Sindicato servían para comprar bombas y pistolas. Era mentira fundada de todas piezas. No había sido ningún abuso de confianza, toda vez que se estaba obligado a defenderse contra los asesinos del Sindicato Libre que estaban a sueldo, pagados por la patronal. Y mal pintaba para ellos [los del Libre] la cosa, porque los compañeros que existía en aquella época los interceptaron en el camino, dispuestos hacerles pagar caro los asesinatos que habían cometido en las filas confederales.

La Dictadura de Primo de Rivera

Pero llegó el golpe de estado del 21 de septiembre de 1923 ejecutado por Miguel Primo de Rivera con el beneplácito de Alfonso XIII y la ley no fue otra que la dictadura. Las garantías constitucionales [fueron] anuladas, lo quería decir sindicatos clausurados, libertad de prensa y reunión sin efecto alguno… Todo prohibido. La ley del candado.

Los militantes fueron cazados por docenas, sin contar los que se fueron al exilio, que no eran pocos. Por algunos que no fueron molestados, la mayoría fueron perseguidos. Y los que se libraron es que cambiaron de residencia, y otros tuvieron suerte de no estar fichados por la policía. Estos pocos emprendieron la actividad clandestina con mucha precaución. Los que eran nuevos se adhirieron al movimiento sindical. Y así se trabajó, a pesar de la dictadura y la clandestinidad que nos habían impuesto.

El trabajo consistía en la recaudación de fondos para venir al socorro de los presos políticos y sociales. [Era] una labor tenaz pero efectiva. El dinero se recaudaba por los talleres y fábricas, tajos y lugares de trabajo donde había algunos simpatizantes. Los medios de propaganda eran orales por [entre] los que querían escuchar. Entre los simpatizantes se vendían folletos y periódicos, y revistas incluso. La familia Urales se mantuvo publicando la Revista Blanca y La Novela Ideal. El Despertar de Vigo y Acción Social de Sant Feliu de Guíxols cuyos directores eran Villaverde[8] que asesinaron los franquistas, y el otro era Clarà[9].

Se trataba de semanarios que toleraba la dictadura por olvido o por mala intención, porque hubo [algunos militantes] presos por el solo hecho de encontrarlos dichos periódicos. Se vendían libros también. Todo cuanto sembraba rebeldía y cultura. El periódico de combate era El Rebelde. Se publicaba en Bruselas por los compañeros exiliados y entraba en España clandestinamente. Su labor era muy positiva. Los corresponsables de todos los lugares de España mandaban los informes al periódico que eran publicados con comentarios eficaces en contra la dictadura.

Los militantes de Manresa y su comarca trabajaban con voluntad y energía con el peligro a cuestas, lo que provocaba algunas veces que tuvieran que huir perseguidos por los esbirros de la dictadura. Algunas veces los sorprendidos terminaban con los huesos en la cárcel. Huesos que algunas veces se rompían en las comisarías y los cuarteles de la Guardia Civil.

Así ocurrió en el 1925 que, por imprudencia o chivatazo, el grupo anarquista que se había formado terminaron todos o casi todos en la mazmorra. El secretario, Casalets, fue sorprendido por la policía junto con la documentación del grupo, lo que dio lugar a una importante redada. Los que pudieron escapar, inútil decir, que no esperaron tranquilamente en casa. Por lo menos yo conocía uno que, por medida de precaución, fue a refugiarse en casa de sus padres. No era otro que Grau el exferroviario. Por la noche dormía en la casa paterna y por el día le era más fácil poder evitar las sorpresas. Otros compañeros se arreglaban de la mejor posible para evitar la prisión de Manresa, lugar que no era muy recomendable.

Pasada la tormenta, otra vez a la contienda. Se reorganizaron los grupos y el trabajo clandestino, los contactos e impresiones, viviendo siempre de la esperanza. Los sindicatos hacían su trabajo por su lado y los grupos anarquistas además de formar parte de los sindicatos hacían su labor específica. Así se llegó al año 1926 cuando hubo la primera tentativa para derrocar la dictadura. Todas las fuerzas políticas y sociales del país, con estrecha unión, intentaron el golpe. Como es natural, los militantes anarcosindicalistas de Manresa y comarca no se quedaron con los brazos cruzados. Tomaron parte en el movimiento, aunque desgraciadamente fue un fracaso.

En estas circunstancias tuve la oportunidad de conocer a Ramon Torres, compañero que hablaba poco, pero tenía conocimientos excelentes y una conciencia irreprochable. Militante que hace más prosélitos por el ejemplo que por la palabra. De oficio mecánico, o creo ajustador. [Me fue] presentado por el amigo Puix [Puig], que trabajaban juntos en el taller de reparación de la Fábrica Nueva. Procedía del pueblo de San Fructuoso. Era hijo único, y su padre tenía un almacén de barbero a su cuenta, pero Ramon con su alma de bohemio no pudo adaptarse y seguir el oficio que tenía. Esto le dio lugar a viajes y trabajos en Bélgica y Francia. Así empezó a militar en las finas anarquistas. Cuando la noche de la conspiración, me dijo si tenía un arma. Le dije que sí y [se la dí] voluntariamente. Aunque era un arma de poco [provecho]: era ni más ni menos que una “rueda de molino”, como la llamábamos en aquellos tiempos. Los compañeros cuando le vieron que llevaba este instrumento le dijeron que llevara un arma de doble efecto, “si tira o no tira”.

En el año 1927, después del fracaso de la conspiración, se siguieron haciendo trabajos como el anterior. Propaganda oral y escrita, reuniones, plenos y toda forma de convivencia, reanudando bien que mal los movimientos de protesta internacional tal como fue el de Sacco y Vanzetti buscando firmas entre todos los amigos y simpatizantes para evitar las ejecuciones de los dos anarquistas que realmente se les acusaba de delitos que no habían cometido. El único delito era el de ser anarquistas. La prueba es que cincuenta años después han sido declarados inocentes. Pero los ejecutaron a pesar de las protestas que hubo por todo el mundo.

Nicola Sacco i Bartolomeo Vanzetti

En 1927 se declaró la huelga del Fabril y Textil por Manresa y comarca[10]. La reivindicación principal era la jornada de ocho horas porque desde el lock-out se trabajaban jornadas de diez horas. La lucha fue larga y tenaz. La burguesía del Bages, recalcitrante en todos los aspectos, no estaba dispuesta a transigir, y los obreros tampoco. Durante ocho semanas estuvieron en paro, y al final la burguesía cedió y los obreros se ganaron las ocho horas. Pero, por mezquino que esto parezca, la burguesía cedió con un cuarto de hora en su beneficio. Viendo el cansancio que empezaba manifestarse entre los trabajadores aceptaron las ocho y cuarto. Mezquino, pero real.

Unas diligencias ocurrieron [en este] tiempo. Una parte de los militantes sindicalistas estaban dispuestos aceptar la oferta que hacían los hombres de la dictadura, que no era otra cosa la que Ley del Trabajo a base de Comités Paritarios. En parte aceptaron esta ley. Solamente hubo una oposición enérgica de parte de los grupos anarquistas, que este tiempo ya formaban parte de la Federación Anarquista, dicha FAI. Hubo detenciones de una parte y de otra y se abrió el litigio entre sindicalistas y anarquistas. Pero, a pesar de todo, [se] seguía luchando para derribar la dictadura, que ya le empezaban a salir muchos enemigos. Se la combatía por todos lados, había concomitancias con militares y políticos de todos los sectores liberales. La esperanza latía en todos los corazones de ver este régimen infame fuera del suelo español.

El nacimiento de la FAI en Manresa

A últimos del 28, la Federación Local de grupos se reunió en casa del compañero Florencio Mas que vivía en las “casas de Comte”. Como era medio campesino y trabajaba en la industria tuvo la ocurrencia de instalarnos en el establo. Previamente sacó su ocupante, que no era otro que su burro, y ahí nos tienes reunidos los anarquistas manresanos. [Éramos] representantes de los grupos siguientes: grupo Bakunin, el Vencedor y el Sin Dios ni Patria ni Rey. Esta es la primera reunión a la que asistí como militante efectivo. Tuve un desengaño creyendo [que iba a encontrarme] con una treintena de componentes de esta Federación Anarquista, pero no pasábamos de una docena. El secretario José Corbella y el tesorero José Camps de sobrenombre “Jep el de la pipa”. En su libro de registro tenía inscrito todo el material de un albañil. Consistía en arena, cal, cemento, piedra, gaveta, paleta, pincel, ladrillos y mahones, que era el nombre que me daba a mí. Se comprende que en caso de caer en manos de la policía no habría visto nada más que material de albañil. [Se trataba de] evitar no caer en el mismo error que los grupos de 1925.

Entré formar parte de la comisión de cultura junto con el compañero Jaime Picaso[11]. que entró a militar poco tiempo después que yo había entrado a la Federación Local. Entró bajo mi propuesta. Hicimos una labor muy eficaz. Vendimos libros, folletos y revistas, entre ellas Estudios y La Revista Blanca, que se vendía mucho entre la juventud simpatizante. El compañero Picaso siguió militando hasta por allá el año 31. Por razones de familia tuvo que dejar la actuación, aunque guardó siempre su sentimiento humanitario.

Poco tiempo estuve en la comisión de cultura, [porque tras] la formación del Comité de Relaciones de la Intercomarcal Manresa-Berga, en un pleno, se acordó que residiera el Comité en Manresa. El secretario fue José Corbella junto con los compañeros Rubio y Grau. La residencia del Comité la instalamos a casa del compañero Víctor Bayo, que tenía el domicilio a la calle Era del Firmat. Allí hacíamos todos los trabajos de correspondencia y organización. Es donde se hacían manifiestos y pegatinas [con las] que inundamos Manresa y comarca durante todo el año 1929.

El primer manifiesto atacó a la monarquía y su rey Alfonso XIII, con todos los escándalos que había hecho durante su reinado. El manifiesto en cuestión se acordó ponerlo en circulación en un domingo a las seis de la mañana. El punto de encuentro era el Grupo Escolar, que fue después el Instituto de Segunda Enseñanza. A la hora de la cita acudimos todos como un solo hombre. Nos dividimos en grupos y cada grupo fue designado a las barriadas. Los manifiestos los dejábamos debajo las puertas de casas particulares o establecimientos de comercio.

Recuerdo un hecho que fue cómico, porque en lo trágico hay lo cómico. El grupo que se componía de tres: Rubio, Ramon Delpech y Grau. Cuando digo Grau no se trataba del ferroviario [si no del que escribe]. El trabajo lo hacíamos con armas, por medida precaución. Y quien dice armas, no eran otra cosa que automáticas del 7,65 mm, y alguna excepción del 8 corto. El 7,65 me lo pusieron a la mano junto con una docena de proyectiles. Era el primero en mi vida que posea y manipulaba. Mal, por cierto, como es natural. En caso de ser sorprendidos, me habría encontrado otra vez con un arma en la mano de doble efecto, como la rueda de molino que en 1926 di a Ramon Torres. Solamente que la automática que me dieron era buena. El que era malo era yo, que no sabía manejarla. Le dije a Ramon Delpech [Delpeix], que formaba parte del grupo, que me habían dado proyectiles de calibre superior al arma. Pasamos todos los manifiestos y, una vez terminada la tarea, Delpech me dijo – “Déjame ver tu arma”. Se sorprendió de lo que veía. ”¿Cómo es que tienes proyectiles del 7,65, el arma es del mismo calibre, y dices que las balas no entran en el cargador?” Acto seguido cogió las balas y las entró una a una en el cargador. Confundido y avergonzado me había empeñado en querer hacer entrar las balas por los agujeros laterales del cargador. Así manejaba una pistola. Y, ¡tantos crímenes que nos han cargado a nuestro haber y que siguen cargando todavía! Cuando nos encontramos en el punto de la cita que era el Grupo Escolar y Delpech contó lo ocurrido. La risa fue general. Me parece oír todavía al compañero Celestino de sobrenombre “l’Esmolet” porque era aguzador, le dijo a Corbella “¿cómo pones una pistola en la mano de compañeros que ni siquiera conocen como se cargan las armas?!” Una semana después en el bosque de Suaña hicimos ejercicio de tiro y manejo práctico y el hecho quedó concluido.

La reestructuración del Sindicato Único

El general Primo terminó su carrera y tras su plaza, tomó el poder el general Berenguer. Las constantes conspiraciones por parte de todos los elementos liberales, republicanos, socialistas, incluso militares, le hicieron la vida imposible a la dictadura. La entrada de Berenguer, empezó abrir las garantías constitucionales tales como la libertad de imprenta, la apertura de sindicatos y centros clausurados.

Así es como la Confederación abrió sus sindicatos como es debido y empezó la lucha en la legalidad. El local confederal fue abierto a la calle de Urgell. Antes de la apertura del sindicato se celebró un pleno intercomarcal de Manresa-Berga en el que estuvieron casi todos los pueblos de las dos comarcas. Este pleno se celebró en el bosque del Suaña. La Federación Local de Grupos Anarquistas quería a toda costa que fuera un pleno mixto [de CNT y FAI]. Había que discutir la cuestión que concernía a esos militantes sindicalista que, muy a la ligera, habían aceptado los Comités Paritarios. Estimaban los anarquistas que la Confederación había sido representada por elementos que sea habían desviado de los principios y tácticas de la organización anarcosindicalista y debían responder de su conducta. Después de un largo rato de discusión los militantes que representaban los sindicatos de sus respectivos pueblos acordaron por unanimidad de dejarlo estrictamente en un pleno sindical puesto que los asuntos a discutir eran de capital interés. Es decir, que viendo que la legalidad era por pocos días, era mejor dejar sin efecto el pasado y entrar de lleno al orden del día. Y así fue.

El Comité Regional nos mandó un delegado, que no era otro que la persona de Ángel Pestaña. Nos presentó el tema que lo conducía a nuestro pleno, que en verdad era el objeto principal, aunque lo interesante también era entrada en una nueva lucha dentro del plano legal. Pestaña expuso el origen de su presencia que era recabar fondos de la organización sindical de Manresa para poner en marcha Solidaridad Obrera como diario de la Regional, como ya había sido en otros tiempos. Expuso todos los argumentos, que en verdad eran positivos. Hubo discusión, y los recalcitrantes en contra de la iniciativa del Comité Regional se opusieron con energía fanática. También expusieron sus puntos de vista indicando que los trabajadores de Manresa tomarían muy a mal al ver que los cuartos que dieron para construir la casa del pueblo se entregaran para poner en marcha Solidaridad Obrera. Pestaña debatió para convencer a los militantes de Manresa, tanto los que militábamos a la FAI, como los que militaban a la Federación Local Sindical, que eran los más. Los que representaban a las comarcales, inútil decir, que estaban de acuerdo. Pero esto siendo una cuestión que concernía estrictamente a Manresa se acordó en unanimidad que se convocaría una asamblea magna con todos los trabajadores de Manresa para exponer la iniciativa del Comité Regional, de la cual Pestaña era su delegado.

Después de algunos días tras el pleno, se entró de lleno en la apertura de sindicatos. Se organizó la asamblea magna, que tuvo lugar en el Teatro Kursaal de Manresa. Era la segunda semana de agosto [de 1930]. Los trabajadores manresanos acudieron a la asamblea y, por supuesto, los que no estaban de acuerdo expusieron toda clase de argumentos. Debatieron como se debaten la gente fanática los que sostenían la negativa eran Font, Casas y Camps, con algunos que los seguían. Todos ellos formaban parte de los grupos anarquistas. [Su objeción] casi era más por antagonismo que no por convicción, porque otros compañeros que también formábamos parte de los grupos específicos comprendíamos perfectamente el bien fundado argumento del Comité Regional. La organización sin paladín pierde la fuerza. La prensa era tan necesaria como el pan que nos comemos. Es por lo menos el pan espiritual. Finalmente, los obreros Manresanos convencidos por los argumentos de Pestaña y de los compañeros que tomaron la defensa de la proposición, cedieron y aceptaron prestar la cantidad pedida para la marcha del diario Solidaridad Obrera.

Los firmantes que, en esta época estaban en vida, dieron su visto bueno y retiraron de la Banca Padró la cantidad pedida, quedando todavía dinero en esta Banca Padró perteneciente a los trabajadores de Manresa, que tienen derecho a reclamar [ya que] pertenece [ese dinero que queda] a la Confederación. [Aunque] dudo que queden firmantes depositarios[12].

Solidaridad Obrera salió a la calle y al combate otra vez en defensa de los Trabajadores, a pesar de los que hicieron oposición para prestar este dinero. Los que no quisimos enfrentarnos con los militantes que formaban parte de nuestras propias afinidades del día de la asamblea magna nos fuimos a Fígols con los estatutos de la confederación para leérselos a los compañeros y poner en pie el sindicato. A pesar de haber compañeros, los unos eran muy viejos y los jóvenes desconocían la organización. Así pasamos tres días por los Pirineos catalanes con fraternidad nunca olvidada, Corbella, Rubio, Maximiliano y Grau.

Solidaridad Obrera nº 1 Època VI Any I. Diumenge, 31/08/1930

Por primera vez conocimos a Manuel Ruiz, joven consciente y muy simpático. Y con él otros compañeros que, a pesar del tiempo pasado, recuerdo al compañero Vaqué[13]. El padre porque más tarde vino a las filas el hijo. Otros compañeros que [no] recuerdo el nombre. Aquel día hicimos mejor trabajo que el de discutir en el Kursaal en contra de una posición que encontrábamos justa, aunque tuvimos una seria reprimenda. Cuando llegamos a la estación de Manresa alta nos esperaba el compañero Casas, y no daba gusto escucharle. Solamente Corbella no perdía su sangre fría y filosóficamente los escuchaba sonriente. Naturalmente con su peroración, porque tenía facilidad para defender el tema y el fondo de las cosas que quisiera defender. Pero en su ojo personal hacía como los que comprendíamos que era una necesidad el diario Solidaridad Obrera saliera a la calle.

Seguimos nuestra labor en el comité de relaciones anarquistas y de un pleno a otro dábamos cuenta del trabajo que realizamos, sobre todo de lo que habíamos visto en el alto Llobregat en las fuentes del Balsareny. En el lugar de Vaga [quizás se refiera a Bagà] que a propuesta de un compañero que se había enterado que una colonia escolar estaba residente en el lugar citado, que no era otra que la escuela del Clot racionalista que dirigía Puy Alias [Joan Puig i Elias], fuimos encantados cuando llegamos el lugar por la simpática cordialidad con la que nos recibieron el compañero Elias y su compañera, lo mismo que los muchachos y muchachas de la colonia Natura, regentada por el Arte Fabril del Clot (Barcelona). El compañerismo y la fraternidad nos entusiasmó de una manera tal que fermentó en nuestra imaginación de crear un día, cuando nos fuera posible, dar vida también a una escuela. Mucho aliento nos dio cuando nos despedíamos de todos ellos y estando ya por debajo la montaña desplegaron la bandera roja y negra y cantaban a coro la canción revolucionaria “Amarrado a la Cadena”.

Terminada la excursión y despedido de los compañeros de Fígols durante mucho tiempo fue tema de discusión por toda la comarca, aunque los compañeros de Gironella tenían relación con Puig Elias, sobre todo el compañero Viladomiu, [ya] que se conocían de muy largo tiempo. Viladomiu era militante muy conocido por todos nosotros. Era el animador más activo del grupo anarquista de Gironella. Que recuerde, los compañeros que componían este grupo: Benito Cadena, poeta, que fue de aquellos que en cierta ocasión se escapó de la cárcel modelo de Barcelona junto con muchos otros compañeros que hicieron un túnel que fue a parar la alcantarilla que iba a la salida del mar. Había otros compañeros, como Faure, y otros que no conocimos. Fue fusilado en la Argentina, bajo la dictadura del General Ariburo [Uriburu], no era otro que el compañero Penina[14] Otros compañeros componían el grupo de Gironella, todos ellos de una labor muy eficaz.

En todos los lugares de Manresa y comarca las pegatinas (octavillas que las llamábamos) las metimos por todos los rincones, inclusive en los plátanos del Paseo. La ciudad entera comentaba, y las autoridades se rompían la cabeza de pensar de donde podían salir tantos papelitos pegados a la pared. La vigilancia fue tan estrecha que al fin cayeron dos compañeros y, aún muy justamente, porque tuvieron al tiempo de deshacerse del puñado de octavillas quedando como única prueba que tenían el pañuelo mojado. A lo que contestaron que estaban resfriados y era la causa que su pañuelo estaba mojado de tanto mocarse. No los convencieron y dieron con sus huesos en la cárcel. Los compañeros en cuestión eran Rubio, el uno, y el otro, Sacristán. Hacía poco tiempo que estaba a Manresa. Como también Manolo, otro que había venido con Sacristán al mismo tiempo a Manresa.

Esta intensa propaganda trajo muchos simpatizantes, y la Federación Local aumentó con militantes efectivos. Entre los simpatizantes hubo uno que era muy popular en la ciudad porque organizaba todos los años murgas cuando era la hora del Carnaval. Se llamaba Pedro, pero de sobrenombre “Pere Box” [Pere Boig]. He remarcado su nombre por la audacia y su valor manifestado en todas las ocasiones. Le dio la idea una noche, de pegarle al tricornio de un guardia civil una pegatina; esto pasó en el Teatro Conservatorio, cuando el otro estaba mirando la pantalla. Pedro se la pegó por detrás. Una noche llenó de pegatinas la puerta de la cárcel y quien conozca la cárcel de la ciudad sabe la audacia que hacía falta para pegar pasquines. Pedro como tantos compañeros que aquí cito cayó en el frente de Aragón de los primeros, como el compañero Delpech.

De la propaganda de combate contra la sociedad capitalista, a la propaganda de la cultura. Y este mismo 1929 en los meses entre Octubre y Noviembre, la escuela racionalista del Clot vino a Manresa a representar una obra de teatro que tenía por título “El Ultimo Galeote”. El cuadro artístico lo componían los mismos alumnos de la escuela. Como era simplemente a beneficio de la escuela nosotros todos hicimos un esfuerzo vendiendo billetes fuera del teatro, a amigos. No fue un éxito formidable, pero fue bastante bien.

Las luchas sindicales en los años treinta, en tanto que anarcosindicalistas, nuestras actividades quedaban repartidas entre uno y otro sindicato al que cada uno de nosotros estaba adherido. Procurábamos dar confianza a los componentes y, sobre todo, en estos tiempos que los políticos ya buscaban por todos los medios influenciar a militantes y afiliados, con la historia de la democracia sindical cuando no pueden meter sus pies a la casa. Pero cuando ellos pueden tomar la dirección, pedidles la democracia sindical a todos los sindicatos reformistas que tienen una ejecutiva y allá los obreros son masa que paga y calla sin derecho a discutir. Donde muchos años los anarcosindicalistas hemos tenido que montar guardia contra los intrusos que han querido desviar los principios de la Confederación y cuando no se han salido con la suya luego han pasado a la difamación contra los anarquistas tildándoles de secuestradores y de imponer la dictadura de la FAI.

Pero en verdad los anarquistas manresanos tuvimos que hacer un esfuerzo de consideración porque en la confederación estas intentonas ya empezaron en la clandestinidad con los célebres comités paritarios. [Entonces] algunos sindicalistas flojos se habían deslizado un poco hacia el campo del reformismo, pero cuando se abrieron las puertas a la legalidad volvieron a su causa de principio. Solo que en esta época entraron al sindicato los prohombres del Bloc Obrer i Camparol, con Armengol y Gamisans[15] pidiendo a gritos la democracia sindical. Pero perdieron el tiempo y la saliva. Nosotros estábamos allá y qué decir que los viejos sindicalistas como Fornells, Prat, Nardi, Arnau, Augé, Anton, Grau ferroviario, y Marcel secretario de la Federación Local, si bien no formaban parte de la FAI, respetaban y sentían los principios de la Confederación. Así compactos pudimos evitar que los marxistas y reformistas se llevaran a su causa los trabajadores manresanos para convertirlos en una organización reformista. Lástima que dos años más tarde los sindicalistas se adhirieron al manifiesto de los Treinta.

Políticamente las cosas en España no avanzaban mucho con el General Berenguer. Entremetiendo el juego de la legalidad los políticos de izquierda y liberales estaban impacientes. También algunos militares. La conspiración se engrandecía como bola de nieve. Se formó el Comité Revolucionario del que la historia sabe. Circulares, comunicaciones, consignas… durante todo este tiempo por todas partes había una actividad y se sentía la fiebre de la insurrección. Hasta que al fin estalló el movimiento que dio lugar a los fusilamientos de los capitales Galán y García Arnados [Hernández]. Desde luego, como casi toda España, Manresa respondió con una huelga general y formación de comités revolucionarios. La gente apoyó la insurrección con toda la simpatía ya que no pudo ser nada más. Alfonso XIII se salió con la suya, solamente que esta vez el pueblo respondió en masa. No fue el fracaso rotundo del 1926.

Desde luego otra vez tenemos los sindicatos cerrados, y lugares de oposición al Berenguer de marras y Unión Patriótica. Pero por poco tiempo. El pueblo no se podía contener el fusilamiento de los capitales dio más adeptos a las filas de los militares. La Federación Local de Grupos Anarquistas tiene contactos con militares y, de ellos, recuerdo que uno se llamaba Guijarro, que nos ponía al corriente de asuntos de interés. Era el compañero Corbella el que recibía las comunicaciones poniéndonos al corriente de todos los efectos de la hora.

La proclamación de la Segunda República

Al fin llegó el célebre doce de Abril. Las elecciones que llevaron [a] la República del 14. El entusiasmo fue general, desde luego. Manresa tomó el aspecto de fiesta mayor y la huelga fue unánime. Nadie se hizo tirar por las orejas. Todo el mundo era republicano, al menos en esperanza. Hasta los civilones se quedaron en el cuartel. Por la noche la gente fue en manifestación a la alcaldía o ayuntamiento. Todo el mundo llevaba banderitas republicanas y catalanas. Gritos de viva la república y Cataluña. Nos preguntábamos cómo habían fabricado tantas banderas porque se veían en todas partes, y sobre todo llevaban con tan grande entusiasmo. Para darle más realce a la fiesta, el Coro de la Unión salió a la calle a cantar “La Marsellesa”.

La manifestación de la plaza Mayor llegó al ayuntamiento. Se tiró el retrato por el balcón de Alfonso XIII y la manifestación lo hizo mil pedazos. Recuerdo ver todavía la cara patibularia de un tal Giscofré, que se llamaba revolucionario y unas veces anarquista, que rompía a pedazos la imagen del rey de España con los dientes con una furia tal que parecía un caníbal devorando un congénere. En todas partes los hay cómicos y este lo era extraordinariamente. Era del ramo de la piel, zapatero de oficio. El día siguiente fue la huelga del 14 de abril.

Aquello era una fiesta más que una huelga se hicieron discursos al balcón del ayuntamiento en el cual hablaron Corbella y otros. Se pidió la libertad de los presos políticos y sociales, y los comunes, se comprende. En nada se parecía a la huelga revolucionaria del treinta. Allá[16]los civilones estaban en la calle y hacían el fanfarrón provocando como de costumbre. Las fuerzas del orden metiendo el desorden, entraron al American Bar cacheando a dios y su madre, pero la razón que los guiaba no era otra que se enteraron que el compañero Fernando Trigo estaba tranquilamente sentado entre amigos. Llegaron como bestias arreándole un culatazo en las costillas. Tuvieron de llevarlo al hospital. El compañero Trigo pertenecía al sindicato del Caucho, y como a la Pirelli los había dado mucho que hacer, y siendo Trigo uno de los dirigentes, lo tenían a reojo [vigilado] y aprovecharon de la ocasión para pegarle un culatazo de consideración. Aquel día[17] hubo manifestación de protesta y de cara al ayuntamiento. Como medida de precaución en cada bocacalle que desembocaba a la plaza del ayuntamiento formamos un piquete de guardia por parte de los militantes de la FAI, por si los civilones les diera la idea de venir a provocar mientras los compañeros de la comisión subían a protestar contra los atropellos infames de los agentes del orden o mientras el compañero Corbella hablaba al pueblo desde el balcón de la alcaldía.

Ocho bocacalles tiene la plaza Mayor de Manresa. En cada una de ellas había dos compañeros. Cada uno tenía una granada defensiva y una pistola automática y [estaban] dispuestos a todo. Solamente que esta vez los civilones se quedaron tranquilos y vigilantes. Cuando la manifestación se retiró por todas las partes de la ciudad, los vieron en la calle Guimerà formados en pelotón que era la única fuerza que disponían en Manresa. Comprendieron que era mejor no moverse.

Por las calles nos paseábamos en este 14 de abril tranquilamente sin ningún peligro de provocación y contemplábamos el entusiasmo de los ciudadanos de la República de Trabajadores. Algunos que nos conocían nos miraban con simpatía y otros de reojo según las ideas de cada [cual] por nosotros. La lucha era de continuar. Ya sabíamos que la nueva república no haría gran cosa y quedarían los problemas económicos como estaban o peor. Así fue.

Ellos desconocían nuestro espíritu combativo de los anarcosindicalistas, con su CNT y FAI, baluartes del proletariado, que tenían como objeto el ideal que los animaba, y que las luchas continuarían como por el pasado en todos los aspectos. Para frenar estos impulsos había que encontrar un medio y lo pusieron en práctica: el “soborno”.

Por lo que respecta a la localidad de Manresa también fuimos efectivos dentro del plan general que establecieron los estados mayores de la política republicana. En una reunión celebrada en la Fuente de Españus [¿dels Panyos?], a la cual estábamos todos los militantes de la FLA[18] y esta vez éramos muchos más que cuando nos reunimos en las casas del Comte en el 28. El punto principal del orden del día fueron unas sugerencias, a título de propuesta que el alcalde interino de Manresa, Selbas[19] le había sugerido a Corbella. No era ni más ni menos que todos los militantes de la FAI de Manresa aceptaran puestos de empleados al ayuntamiento desde municipal, alguacil y otras hiervas. Inútil decir que la negativa fue rotunda, y animados por parte de todos salvo uno, que era el mismo que hizo la comisión, que dejó esta palabra tendenciosa: “entonces os queréis sacrificar toda la vida”. Con esto está dicho los primeros síntomas de desviacionismo fueron declarados esta noche de verano a la Fuente de Españus. Todos fuimos fieles a nuestros conceptos ideológicos sin dejarnos sobornar por prebendas y regalías. El mismo siguió [siendo] nuestro camino y no fue cuestión de enchufes.

Seguimos cada uno su trabajo por nuestra causa, aunque más tarde la cizaña de la discordia sembrada por los políticos dio su fruto a escala nacional. No obstante, ya no tenemos que ir a casas particulares para [establecer] la residencia de los comités específicos ni tampoco que reunirnos clandestinamente por las barracas. Y por momentos hemos dejado de cargar bombas en la calle Era del Firmat a casa de Víctor Bayo.

Todos los actos culturales y organizaciones estábamos presentes y colaboramos con el grupo que inició ya antes de la declaración de la República los trabajos para la creación de la escuela Racionalista. Entre ellos se encontraba el compañero Font, de oficio zapatero. Después de convocar una reunión que se celebró en el Castillo, que estuvieron militantes de organización de izquierda heterogénea. De esta reunión y con la república, que no puso ningún obstáculo, se abrió la escuela a la Subida Matías, bajo la dirección del compañero Alberola secundado por la compañera de Nonit Puy [Nònit Puig][20].

Los anarquistas teníamos una ventaja sobre la escuela Racionalista, ventaja que no tenían las demás concepciones políticas. Así es que [con] el grupo heterogéneo que formamos el grupo protector de la escuela [que] en ningún caso se podía influenciar con desviaciones, ni marxistas ni republicanas a no ser que se entrase en contradicción con los principios básicos de la escuela. Puesto que la enseñanza es pura y simplemente de acuerdo con la ciencia en todos los aspectos a lo que da lugar que el alumno se le da la orientación, así caminar que lo conviertan en un hombre libre y responsable de sus actos, consciente y respetuoso de los demás. Tienen la libertad como cosa invulnerable a lo que da como resultado que una sociedad de hombres libres no tiene ninguna necesidad de Estado ni gobierno. Todo se ejecuta con libre discusión e iniciativa colectiva en todos los aspectos de la vida. He ahí que estamos identificados los anarquistas con la táctica pedagógica de una escuela altamente humana. Así que nuestra labor fue intensiva y colaboramos con entusiasmo.

Además de ello y por medida de protección para que no fuera desviada de sus principios, el compañero Font, con otros militantes, creó un consejo de 25 socios que recaía en los primeros fundadores. Y como se supone, nos las arreglamos para que recayera sobre compañeros de afinidad confederal y faista. Todo marchó bien y por el buen camino, pero un acontecimiento que llegó a la comarca le trajo consecuencias detractoras a nuestra querida escuela.

[Continuarà]

Notes

[1] Josep Grau i Calafell, hermano del autor de estas líneas.

[2] Se refiere a Josep Espinalt Vila. En efecto fue un organizador brillante del Sindicato, así como director de El Trabajo, primer semanario de la CNT en Manresa y comarca.

[3] Este hecho ocurrió en el verano de 1923. Se puede leer la crónica en El Trabajo, núm.48, 19/07/1923.

[4] Personaje de dos comedias de Pierre-Augustin Carón de Beaumarchais (1732-1799): El barbero de Sevila y La boda de Fígaro, y de las obras musicales de ellas derivadas, así como de la comedia El testamento de Fígaro, de Francesco Augusto Bon. Don Basilio es un personaje secundario que se ha hecho famoso por un aria que canta, en El barbero de Sevilla, ópera de Rossini.

[5] El atentado contra Ángel Pestaña fue cometido el 25 de agosto de 1922.

[6] Se refiere a Joan Figueras Russinyol. Su hermano Jaume también había participado en los grupos de acción, aunque en Barcelona. Fue asesinado por un pistolero del Libre. En este atentado contra los pistoleros del Libre, se supone que tuvo participación Joan García Oliver, de Los Solidarios, acaso quien le pasara la pistola a Figueras en este relato.

[7] Lluís Artal y Domingo Solà Tresserres (“Minguet”). Hubo un tercer detenido en ese coche, Joan Piñol Martínez.

[8] José Villaverde Velo.

[9] Sebastià Clarà i Sardó.

[10] Esta huelga tuvo lugar en 1928 en un contexto de huelgas diversas en toda España que reactivaron el sindicalismo.

[11] Jaume Picassó.

[12] La FL de Manresa tenía unas 25.000 pesetas recaudadas de 1923, de las que cedió 15.000 al Comité Regional para impulsar Solidaridad Obrera. La condición era que la organización las devolvería más adelante, cosa que nunca ocurrió.

[13] Ángel Vaqué. En Solidaridad Obrera aparece como Baqué.

[14] Joaquim Penina Sucarrats fue ejecutado en Argentina en 1930.

[15] Jaume Armengol y Magí Gamisans Saulí.

[16] Ahora comenta una anécdota de la huelga del 12 de diciembre de 1930.

[17] Volvemos al relato del 14 de abril de 1931.

[18] Federación Local de Grupos Anarquistas.

[19] Joan Selves i Carnet.

[20] Joaquima Colomer, compañera de Nònit Puig.

Fons de les il·lustracions:

L'Antònia era una dona menuda, obrera, valenta i discreta, que vivia en un pis del barri del Guix. No tenia instrucció, però tenia les idees clares i bons sentiments. Des de la rereguarda de casa seva va fer de suport a la lluita antifranquista dels anys 40 i 50. Amb ella volem homenatjar totes les dones anònimes que van arriscar les seves vides juntament amb els que lluitaven pels seus ideals. Va néixer a Berga l'any 1888. Es va casar amb Joan Bonet Casals, que feia de capatàs en la construcció de la carretera Berga-Bagà. Van tenir tres fills: la Ramona, el Miquel i la Florentina. Tots tres de professió teixidors. Van venir a viure a Manresa l'any 1925. El Miquel, que tenia 23 anys en esclatar la guerra civil, es va comprometre fortament en el moviment anarco-sindicalista. Amic d’infància i parent llunyà del maqui Marcel·lí Massana, va ser un lluitador anarquista els anys més foscos del franquisme. Sense fer soroll, l'Antònia va fer de casa seva un refugi per als companys de lluita que tenien problemes a causa de la repressió. Ja abans de la guerra la seva vinya havia servit d'amagatall. Acabada la guerra i iniciada la resistència antifranquista per aquell pis hi van passar líders coneguts com Francisco Denís Diez "el català", un guia fronterer que, interceptat per la Guàrdia Civil, es va suïcidar a la presó de Sallent l'any 1949. També el maig de 1949 va acollir Josep Sabaté, germà de Quico Sabaté, i el va curar de les ferides que havia rebut a causad'un fort enfrontament amb la policia a l'Hospitalet de Llobregat. Quan el seu fill Miquel conduïa grups de trànsit cap a les muntanyes o cap a la terra baixa, sortia de casa de matinada amb un cistell gran i un mocador al cap. Seguia el curs del Llobregat, passava pels Tres Salts, s’endinsava per la riera de Sant Esteve i, en un lloc convingut, deixava el que portava per als seus “nois” : cafè, pa, conserves, tabac… Quan la família la increpava dient-li que no tenia edat per fer això, ella responia: “Vosaltres feu el vostre treball, jo faig el meu; si m’agafen, val més que vagi jo a la presó que vosaltres....” Era l'any 51 quan una matinada una patrulla considerable de guàrdies civils es van presentar al pis del Guix buscant Marcel·lí Massana. En no trobar-lo, van anar per en Miquel i amb ell es van emportar tota la família. En Miquel va estar vuit mesos empresonat, la resta només uns dies. L'Antònia va morir de càncer a les acaballes de la dècada dels 50. El Miquel, la Ramona i la Florentina van seguir lluitant des de les files de la CNT i el seu nét Estanislau també.

El maquis anarquista. De Tolosa a Barcelona pels Pirineus.

[Passatges del llibre de Ferran Sánchez Agustí que fan referència al suport a la guerrilla al Bages]


Enllaços i bases a Manresa

Els grups, separadament, baixaven del tren a Sallent, Santpedor i Manresa-Alta. Es dirigien, de nit per descomptat, cap al barri del Guix a Manresa i la Torre del Secundino, seguien per Viladordis, Casa del Llac (bosc de pollancres actualment) i el transformador de la Companyia Anònima Manresana d’Electricitat (FH Segre). Per les passeres dels Tres Salts de Sant Fruitós superaven sense problemes el Llobregat quan baixava poca aigua i fins i tot carro sobre gel, seguien cap a les Torres, desembocadura de Sant Esteve al Llobregat a l’altura de l’antic Polvorí, lloc idoni per a despistar pescant i punt final en el bosc dels Generis: masies Rubialta, Flequer, Casassaies i Playà. en aquesta dormia la guàrdia civil. les dos anteriors eren bases de la guerrilla en el terme del Pont de Vilomara des d’on saltaven a agafar el tren a Sant Vicenç de Castellet o baixar a través de la muntanya fins a Terrassa.

Antonio Bravo Soler [1] (Cuevas del Alzanzora, Almería, 1909), jornaler, enllaç, en el seu domicili de Manresa va acollir alguna vegada al guia Francisco Denis “Català” [2]. Trobat còmplice de partides rebels i armades, defensat pel capità Francisco Costa, va rebre els beneficis de l’Any Sant per mancar d’antecedents, veient reduïda la seva pena de 12 anys i un dia de reclusió menor en una quarta part.

Manuel Benitéz Giménez, fill d’un camisa vella de Manresa i cunyat d’Antonio Bravo Soler, va tornar a França advertit a temps de les múltiples caigudes i seguidament va marxar a l’Argentina. Va treballar amb Iglesias Paz [3] en la infructuosa comesa d’aproximar elements moderats amb intransigents en el si de la CNT. Antonio Bravo i Manuel Benítez es van unir en l’exili amb dos de les germanes Haro, actives anarquistes que havien viscut en el local de Joventuts Llibertàries (el Sielu) perquè el seu pare les havia fet fora de casa.

Per delicte d’auxili a partides armades, van condemnar a sis mesos i un dia a Pedro López Tapía (Tijola, Almería, 1917), casat, barber. Es va dedicar a traslladar a Massana i Iglesias Paz els comentaris que sentia exercint a Manresa el seu ofici en la caserna de la guàrdia civil, al carrer Carrió nº 2 i en les dependències de la policia situades en el xamfrà dels carrers Sant Tomàs i Sant Domenec. L’inspector Julio González Palomo va declarar que únicament podia escoltar i transmetre fets o circumstàncies de general coneixement.

Pel mateix delicte d’auxili a partides armades, encara que sense materialitzar cap cop, van condemnar a sis mesos i un dia, encara que es va poder beneficiar de l’Any Sant, a Juan Martínez Requena (Albor, Almería, 1910), casat, jornaler, defensat pel capità Francisco Costa. Va obtenir informes sobre Hiladuras Banchs de la colònia Condals. Va saber que el seu porter (guàrdia civil retirat) disposava de pistola, el dia del pagament del setmanal (dijous) i el trasllat del mateix en un vehicle des d’una oficina bancària de la Carretera de Cardona fins la fabrica.

Pere Obiols i Miquel Bonet

Pere Obiols Ribó [4] (Sorribes de la Vansa, Lleida 23/04/1911), al març de 1949 va acompanyar a la frontera al ferit Josep Sabaté [5]. Estava casat amb Ramona Bonet per tant, era cunyat de Miquel Bonet Guitart [6]. personatge boscà i polifacètic, carboner, bracer, ferrer, obrer de aserradora, contrabandista, va actuar de guia de la guerrilla malgrat patir reuma en el genoll esquerre. Coneixia bé les muntanyes, perquè va viure a cavall de Berga i Fórnols del Cadi. No va poder acollir-se a l’indult de l’Any Sant perquè amb anterioritat va penar en la Model del 5 de febrer de 1943 al 26 de setembre de 1944 després de ser condemnat a 20 anys i un dia per Rebel·lió Militar. Va combatre de voluntari amb la Terra i Llibertat en l’ermita de Santa Quitèria i en el Carrascal d’Osca. El van acusar de cremar esglésies al Berguedà, d’efectuar registres domiciliaris vestit de milicià i d’haver format part de la quadrilla del Bueno de Berga. En aquesta ocasió va estar tancat del 13 d’agost de 1949 al 18 d’abril de 1951 en la 4ª galeria de la Model.

En l’humil pis núm. 20 del barri del Guix davant de l’actual Parc de Bombers de Manresa vivia el matrimoni, oriünd de Bagà i familiar llunyà d´en Massana, format per Joan Bonet Casals, ex-capatàs de les obres de la carretera de Berga a Bagà i la seva esposa Antònia Guitart Orriols [7], 70 anys, quina, vigorosa, valenta, que era l’encarregada de portar menjar i tabac als grups amb un gran lligo a coll i un cistell al braç.

En la pròxima Torre de Secundino, actual carrer del Segre, fins ara dins del terme municipal de Manresa, en l’interior del qual va buscar durant anys la guàrdia civil un arsenal d’armes, vivia el seu fill Miquel Bonet Guitart (Bagà, 1912-Castellnou de Bages, 1996), la seva esposa María Guitart Cardó, la tia Florència Bonet Guitart i el seu fill Estalisnau Bonet Guitart. Un segon fill, Josep, no va ser detingut perquè vivia en Sant Fruitós amb l’àvia materna.

Miquel Bonet treballava en Tèxtils Bertrand Serra. El seu origen muntanyès avalava els seus dots d’extraordinari cercador de bolets, caragols i hortolà de primera. Entusiasta naturalista del Grup Excursionista Germinal, al setembre de 1936 va partir voluntari al front amb la Columna Terra i Llibertat. Va marxar a França amb la Retirada. Va escapar de tres camps de concentració i va tornar a casa en 1942. Llavors va estar 22 mesos empresonat i no va entrar en aquest procés perquè no van trobar proves. En un relleu de la direcció carcerària li van preguntar que feia allí, de què se l’acusava, va contestar que encara no ho sabia i el van deixar en llibertat.

El seu pare Joan, la seva germana Florentina, la seva esposa María i el petit Estalisnau de dos anys d’edat van passar dues setmanes en la Model fins que el capellà va intercedir perquè els deixessin a marxar. Els presos van construir un camió de fusta per al nen i jugant amb ells a passar taronges, a través d’aquells cítrics convertits en divertiment, va sortir un missatge cap a l’exterior que va salvar a una persona del Camp de la Bota.

[1] http://www1.memoria.cat/censpresos/content/bravo-soler-antonio

[2] http://www.estelnegre.org/documents/denis/denis.html

[3] https://cntvigo.org/iglesias-paz-jose/

[4] http://www1.memoria.cat/censpresos/content/obiols-rib%C3%B3-pere

[5] https://anarquismoanarcosindicalismoyotrostemas.wordpress.com/2017/09/21/grupo-de-jose-sabate/

[6] http://www1.memoria.cat/censpresos/content/bonet-guitart-miquel

[7] http://manresanes.blogspot.com/2008/06/antnia-guitart-orriols.html